Cortejo | Crítica de Danza Un 'cortejo' de miel y de hiel

Baldo Ruiz y Paloma Calderón en una imagen de su 'Cortejo' Baldo Ruiz y Paloma Calderón en una imagen de su 'Cortejo'

Baldo Ruiz y Paloma Calderón en una imagen de su 'Cortejo' / MG

Con la sala prácticamente llena y una gran expectación se ha presentado en Sevilla el primer trabajo de una joven compañía: la que acaban de formar los bailarines Baldo Ruiz y Paloma Calderón. Los dos, él sevillano y ella valenciana, estudiaron en el Centro Andaluz de Danza para continuar luego por ajetreados caminos con distintas compañías. Entre otros, Paloma ha bailado con Ananda Dansa y Baldo con el belga Win Vandekeibus –en cuya compañía, Última Vez, ha militado durante tres años- y, en los últimos tiempos, con la exitosa troupe de los hombres Malboro que capitanea Isabel Vázquez.

No cabe duda de que tanto Baldo Ruiz, también actor, como Paloma Calderón poseen un físico y una técnica dancística más que notable. Así lo han demostrado en este Cortejo que se estrenó el pasado mes de julio en la Feria de Teatro de Palma del Río y que gira en torno a las contradicciones que rodean al mundo de la pareja.

La pieza empieza con un vals en la boda de los protagonistas, que se expresan con unos movimientos cercanos a los de los muñecos autómatas y una gestualidad de película muda. Pero esa felicidad pegajosa de anillos recién estrenados dura poco y pronto comienzan los conflictos… Situaciones diferentes en las que la atracción y la violencia se unen con una danza impulsiva y dura en la que la pareja, magníficamente sincronizada a pesar de la energía tan diferente que tienen los dos bailarines, se machaca literalmente en repetidas ocasiones.

Aderezada con una expresividad que a veces roza la pantomima y con algunos textos hablados, la danza arriesgada y de alta calidad de los protagonistas es sin duda lo mejor de este Cortejo, por encima de una dramaturgia algo irregular y de un discurso que quizá se haya alargado provocando algunas repeticiones.

En cualquier caso, con todas las dificultades que conlleva escribir, dirigir y actuar, Baldo Ruiz ha demostrado ampliamente que posee imaginación y un enorme talento del que se pueden esperar numerosos y sabrosos frutos.

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