SARA ÁGUEDA & JAVIER NÚÑEZ | CRÍTICA Volver a la vanguardia barroca

Sara Águeda y Javier Núñez Sara Águeda y Javier Núñez

Sara Águeda y Javier Núñez / Regina Valenzuela

En la Italia de entre finales del siglo XVI y mediados del XVII comienza a desarrollarse con personalidad propia la música puramente instrumental. Desnaturalizándose de sus orígenes vinculados a la música vocal y su imitación y apoyándose en los ritmos de danza como trampolín para buscar un camino propio, los compositores del momento quisieron romper su dependencia de los moldes armónicos y formales heredados del Renacimiento y se lanzaron a un apasionante rumbo de exploración de nuevas formas de articular el discurso sonoro y de experimentar con el propio sonido. Pocas etapas ha habido más desprejuiciadas como esta loca vanguardia del Seiscientos que, como la poesía culterana de la época, gustaba de recrearse en extrañas consonancias, en armonías basadas en intervalos antes prohibidos, retorciendo con desarrollos improvisatorios el sentido tradicional de la expresión musical.

Sobre este rico panorama recaló el programa (que servía de presentación de su reciente disco) de Sara Águeda y Javier Núñez. Ambos mostraron haber trabajado a fondo los arreglos de las piezas seleccionadas de manera que se acentuasen esas extravagancias armónicas mediante el contraste de timbres entre sus instrumentos, que en vez de empastar tendían a marcar una línea de separación. Pero ello jugó siempre a favor de la expresividad gracias al enorme virtuosismo individual y a la conjunción de ambos a la hora de hilar improvisaciones y ayudarse alternativamente en los acompañamientos.

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