El Bellas Artes enriquece sus fondos con cuatro obras de Illanes
Las piezas, donadas por el mecenas Francisco Luque Cabrera, se exhibirán desde mañana al 20 de septiembre en la sala XIII
El Museo de Bellas Artes de Sevilla abre mañana una pequeña exposición de Antonio Illanes, un destacado representante de la escultura y talla sevillana del siglo XX, vinculado a la estética realista que imperó en la ciudad. Las cuatro piezas han sido donadas por el mecenas Francisco Luque Cabrera a lo largo de los últimos años y son muy representativas de la creatividad e intereses del artista nacido en Umbrete: Venus hispalense, Autorretrato, Retrato de Isabel Salcedo y La hija de Vargas, siendo ésta la última donación realizada por Luque Cabrera durante este año. Aparte de estas obras, el Bellas Artes dispone de otras dos esculturas del autor: Retrato de Lolita Martín y Adán y Eva. La exposición será visitable hasta el 20 de septiembre en la sala XIII del museo.
La hija de Vargas fue tallada en Sevilla en 1951 y realizada en madera de ciprés; representa a una mujer joven gitana tratada con veracidad y con un estudiado hieratismo que dotan de dignidad al personaje, según explicó la Junta de Andalucía en un comunicado. En ella se unen dos facetas características del escultor: el retrato y el interés hacia lo popular, especialmente al mundo gitano. Isabel Salcedo, de 1945, es un retrato de su esposa, habitual modelo en sus obras, donde la figura femenina se muestra vestida de manera tradicional y cubierta con mantilla.
En su Venus hispalense, realizada en 1946, Antonio Illanes, sin alejarse de la figuración, se aproxima al simbolismo: modela su imagen ideal de la mujer sevillana de manera atemporal e icónica: el cuerpo femenino desnudo y la amplia mantilla que lo enmarca son los protagonistas absolutos.
Finalmente Autorretrato, de 1961, es una de sus obras más personales, donde deja intencionadamente visible el proceso creativo, en este caso inacabado. Una versión en bronce de esta pieza preside la tumba del autor en el cementerio hispalense, lo que prueba el significado simbólico que este trabajo tuvo en su producción.
Antonio Illanes Rodríguez (Umbrete, Sevilla, 1901- Sevilla, 1976) comenzó sus estudios muy influido por la obra de Antonio Castillo Lastrucci. Amplió su formación en París, Sudamérica y Madrid, donde conoció a colegas como Mateo Inurria, Juan Cristóbal o Julio Antonio.
Sin alejarse de la figuración, la escultura de Antonio Illanes destaca por la técnica y por la personalidad con que dota a sus creaciones. Artista polifacético, trabajó desnudos, retratos, escultura religiosa e imaginería procesional con gran diversidad de materiales, aunque fueron la madera y el barro los más frecuentes.
Las cuatro obras que recibe ahora el Museo de Bellas Artes son ejemplos del catálogo de trabajos profanos del artista, posiblemente su faceta más atractiva y de mayor libertad formal. En sus numerosos trabajos de carácter religioso Illanes se aferró más a la tradición.
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