Chaves Nogales, ¿retorno a Sevilla?
literatura | concluye la segunda edición del ciclo 'letras en sevilla'
La única hija viva del escritor plantea la vuelta de los restos mortales desde un cementerio de Londres, donde descansa en una tumba sin lápida desde 1944: "Quisiera traer a mi padre"
"Quisiera traer a mi padre a Sevilla. Está en Londres; llueve mucho sobre su tumba". Pilar Chaves Jones, la única hija viva de Manuel Chaves Nogales (1897-1944), planteó ayer, en el transcurso de las jornadas Letras en Sevilla dedicadas a su progenitor, el retorno de los restos del periodista y escritor. "Él era muy sevillano, aunque no lo parecía: ojos claros, piel blanca, siempre se ponía rojo al sol...", recalcó Pilar, doña Pilar, quien ofrece, al hablar de su padre, sonrisas breves, como un ensayo de cortesías que a veces rompe en algo más grande. "Él era un buen padre, un buen hombre, un buen periodista... De seguro, también es un buen ejemplo para la España de hoy".
Esta mujer de 97 años tiene con su rebeca de hilo y la melena blanca algo de abuela de todos, pero de cerca es perceptible en ella una electricidad que le asoma por las manos y descarga en el cielo de la boca, desde donde las palabras le salen disparadas, con prisa por impactar en el que escucha. "Sería bonito traerlo a Sevilla. A él seguro que le encantaría la idea", recalcó sobre una propuesta que no tiene aún nada de definitiva. "Uno de los días más tristes de mi vida fue cuando nuestro tío Pepe nos comunicó que había fallecido en Londres a causa de una peritonitis. Teníamos la esperanza de que la guerra se iba a terminar y que volveríamos a verlo", rememoró Pilar, doña Pilar.
Al respecto, los restos mortales de Chaves Nogales descansan en el cementerio de Fulham, cerca de Londres. Allí fue enterrado el 11 de mayo de 1944 en una tumba sin lápida, que aparece registrada en los documentos del camposanto con el código CR19. "Es muy sencilla, apenas cubierta de césped. Es lo que desearía también para mi padre en Sevilla", indicó Pilar Chaves Jones. "El retorno es un tema difícil porque no está mi madre... Ella lo tendría claro, pero necesitamos el acuerdo de toda la familia", se reafirmó la única que aún vive de los descendientes directos del reporter sevillano -tuvo cuatro hijos: Pilar, la mayor; Josefina, Pablo y Juncal-. Uno de los emplazamientos sugeridos es el Pabellón de Sevillanos Ilustres de la iglesia de la Anunciación.
Este regreso tendría una enorme carga simbólica, quizás a la altura de un hipotético retorno de los restos de Antonio Machado, enterrado en la localidad francesa de Collioure, o de Luis Cernuda, quien descansa en el Panteón Jardín de Ciudad de México. Aunque volvió en incontables ocasiones a Sevilla por razones familiares y profesionales, el autor de A sangre y fuego aterrizó ya en 1923 en Madrid, donde se convirtió en "el mejor periodista de España del siglo XX", en palabras de Arturo Pérez-Reverte, coordinador de este ciclo que patrocina la Fundación Cajasol junto al periodista Jesús Vigorra.
A este probable retorno se mostró también favorable el nieto de Chaves Nogales, Antony Jones, quien avanzó también la posibilidad de dejar en próximas fechas en manos de una fundación la gestión de la obra literaria y periodística del escritor. "Estamos muy contentos con todo lo que se ha editado, pero posiblemente sea necesario pronto optar por este modelo", indicó. "Estoy disfrutando mucho de lo que se está publicando y hablando de él ahora; estoy muy satisfecha y muy contenta por las ediciones de sus obras", recalcó Pilar, doña Pilar, cuyo tímpano duro obliga a su hijo a repetirle, una y otra vez, las preguntas de los periodistas al oído.
Pilar, doña Pilar, evocó recuerdos con su padre: "Era un hombre tranquilo, pero inquieto. No tenía acento sevillano. Fumaba bastante y viajaba más". "No estaba mucho por casa; pasaba largas temporadas fuera", afirmó la hija del periodista, quien alabó en este punto la figura de su madre, Ana Pérez Ruiz: "Era maravillosa. Y muy andaluza, alegre, canturreaba en casa. Estuvo 35 años en Londres y nunca aprendió inglés". Es Pilar una de esas ancianas que mantiene intacta la fábrica de los recuerdos para hilvanarlos con una agilidad de animal listo que ha saltado demasiadas tapias como para arrugarse ahora que el camino está casi cumplido. "Cuando estuve más cerca de él fue en el exilio en París, cuando trabajaba en casa tras la Guerra Civil", dijo.
"Él me dejó en un colegio inglés con nueve años sin tener idea del idioma", recordó la hija de Chaves Nogales, que reside en Marbella. "Le estoy muy agradecida por la educación que me ofreció. Siempre recordaré que allí le preguntaron qué hacían conmigo a la hora de los oficios religiosos, que eran protestantes, no católicos... Él le dijo a los profesores que me preguntaran a mí, ¡pero yo sólo era una niña!", señaló. En este deambular por la memoria, Pilar Chaves Jones también paseó por Irún, donde nació Juncal, su hermana pequeña, tras abandonar precipitadamente París ante el avance nazi, o los días en el municipio sevillano de El Ronquillo, lugar de residencia de la familia durante los años de posguerra.
De ese periodista de bloc y mirada limpia que fue Chaves Nogales también dejó rastro ayer Andrés Trapiello, quien lo calificó como "el mejor testigo de la tercera España, inmensa y silenciada por los dos bandos de la Guerra Civil y, posteriormente, por los años de la dictadura". "Él nos ayuda a entender algo que muchos han negado: que la Guerra Civil no fue la historia de dos Españas con voluntad de aniquilar al enemigo, sino que había una España inmensa, una tercera España, que quedaba sin explicación y a la que él representó", destacó el autor de Al morir don Quijote. En este sentido, sostuvo que el periodista sevillano "perdió la guerra y perdió los manuales de Literatura".
Trapiello también destacó que "lo que llama más la atención de él no es tanto que sea un escritor colosal, con una capacidad de mirada como no ha habido muchas en el periodismo español, sino por qué hemos tardado tanto tiempo en reconocerlo". "Lo hemos leído con muchos años de retraso porque este país no estaba preparado para ello", expuso Trapiello, para quien Chaves Nogales permite "entender esa tercera España inmensa, juiciosa y moderada que se llevó por delante la contienda bélica, aplastada por los extremismos de la España de dentro, el franquismo, y la España de fuera, el exilio".
En esta línea, Andrés Trapiello recordó que, sólo en los tres primeros meses de la Guerra Civil, "los dos bandos se dedicaron a aniquilarse. Hubo unos diez mil paseados en el Madrid republicano, y otros tantos miles de crímenes en la Sevilla de Queipo de Llano". Pero la obra de Chaves Nogales "siempre ha estado ahí", indicó el escritor leonés, quien subrayó que no ha sido descubierta hasta después de la Transición porque este hecho histórico supuso "el pacto que nos ayuda a reconocer, por primera vez, que la historia de la Guerra Civil está hecha por más de esas dos Españas. Fue, en definitiva, la oportunidad para que surgiera esa inmensa tercera España". La misma a la que dio voz el actor Juan Echanove con la lectura del prólogo de A sangre y fuego para cerrar las jornadas Letras en Sevilla.
Un nuevo ciclo para el Mayo del 68
El ciclo Letras en Sevilla regresará la próxima primavera para revisar el Mayo del 68 con motivo del 50 aniversario de las protestas que agitaron París y, desde allí, buena parte del mundo occidental. El título será Mayo del 68: los días que pudieron cambiar el mundo... y no lo cambiaron. Así lo anunció Arturo Pérez-Reverte a la conclusión de la segunda edición de las jornadas, que han reivindicado en los últimos días al periodista Manuel Chaves Nogales. Letras en Sevilla comenzó el pasado mayo con una propuesta sobre Literatura y Guerra Civil.
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