Colectivo Duro Vino | Crítica Catálogo de extrañezas

Carmen Morales, pianista del Colectivo Duro Vino Carmen Morales, pianista del Colectivo Duro Vino

Carmen Morales, pianista del Colectivo Duro Vino / D. S.

Más allá de la música, hay un campo enorme de expresión a través del sonido, que suele recibir el nombre genérico de Arte Sonoro. A eso se dedica este dúo rondeño que forman la pianista Carmen Morales y el videoartista Miguel Retamero y que responde al singular nombre de Colectivo Duro Vino.

Su propuesta resultó de notable diversidad: en Popular Contexts, el australiano Matthew Shlomowitz mezcla un piano de corte minimalista con ruidos de la vida cotidiana (sirenas de barco y de emergencia, coches de carreras, montañas rusas y hasta un orgasmo femenino) creando un insólito paisaje sonoro; Piano Cotidiano de la leonesa Hara Alonso es un homenaje al instrumento de teclado, a través de la manipulación del arpa, el uso de la electrónica y del vídeo; atrevida e interesante es la propuesta de Alexander Schubert, que con Wiki-piano.net ha creado un plan sonoro (incluida partitura para piano, pero también la posibilidad de añadir palabras o vídeos) que cualquier visitante de esa página web puede modificar, de manera que la obra está en continua transformación, una imagen de la realidad cambiante del mundo que han creado las modernas tecnologías de la comunicación; como estreno se presentó Pequeña Suite para un Flamenco Rosa de Sandra Lanuza, una especie de cuatro estudios de ritmo para piano con electrónica en vivo y un diseño de una serie de motivos en vídeo reactivos al sonido debidos a Miguel Retamero. 

Una primera parte del concierto que se alargó acaso más de la cuenta (un problema con la electrónica en la obra de Alonso, que hubo que repetir, contribuyó a ello), pero que mostró las posibilidades que ofrece el uso del ruido y de la tecnología en la expresión artística actual. Detrás se adivina un intenso trabajo artesanal, lo que le da a la propuesta el añadido interés del contraste entre lo nuevo y lo viejo.

En la segunda parte, Vino Duro insistió en la idea de la videocreación en directo, mediante arreglos propios presentados con sintetizadores de obras de Karen Tanaka, Steve Reich y Heitor Villalobos, acompañados en los tres casos de vídeos y luces reactivos a las ondas sonoras. De efecto especialmente poderoso resultó el empleo del tan urbano como hipnótico tercer movimiento ("It's been a Honeymoon - Can'y Take no Mo'") de City Life de Steve Reich en una pieza con toques de tipismo local y de un también muy local sentido del humor. Lo global y lo autóctono en íntimo contacto, otra seña de nuestro mundo.

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