Cuidado, políticos, los micrófonos están abiertos
Cía. Sala Russafa (Valencia). Autor: Chema Cardeña y Jerónimo Cornelles. Dirección: Chema Cardeña. Intérpretes: Rafa Alarcón, Jessica Belda y Jerónimo Cornelles. Espacio escénico: Chema Cardeña. Iluminación: Sonia Vega. Coreografía: Jessica Belda. Lugar: Teatro Duque-La Imperdible. Fecha: Viernes, 18 de noviembre de 2011. Aforo: Casi lleno.
El cordobés afincado en Valencia Chema Cardeña, es el alma máter de esta pieza refrescante, dura y divertida. Es el responsable, junto a Jerónimo Cornelles, de un texto vivo y agudo, se ocupa de la dirección y es el creador de un espacio escénico minimalista pero que da un juego espectacular.
Es teatro de texto contemporáneo llevado de manera exquisita tanto en su puesta en escena como en la ductilidad de sus actores. Cardeña y sus intérpretes derrochan arte escénico en una obra que nos habla de la parte oscura de los políticos. O no tan oscura.
Dos jefes de gabinete de un país que bien podría ser la misma España esperan en la antesala del despacho donde el presidente de gobierno y el jefe de la oposición se encuentran reunidos en secreto para solucionar no se sabe qué problema de estado.
Los dos jóvenes son un elaborado producto de los políticos de nuestro tiempo. Iconoclastas, rebeldes y arribistas en su juventud han aprendido las normas del marketing político para dirigir sus carreras y poner sus vidas a disposición de sus jefes.
Junto a ellos una mujer, una desencantada, que pudo tenerlo todo y acabó como alta funcionaria y que, ahora, se permite observar lo que le rodea desde su puesto neutral.
El texto de Cardeña y Cornelles es una obra de relojería perfecta con un lenguaje equidistante entre lo culto y lo popular que recuerda la fineza de Yasmina Reza. Las transiciones entre el presente y el pasado son ejemplares.
Lo que comienza como una lucha entre dos gallitos se va transformando, -con la aparición de la mujer, ambos tuvieron una relación con ella en la universidad-, en un retrato bestial de tres vidas al servicio de la cosa pública pero que se han olvidado de sus anhelos privados.
Y el humor no falta en ningún momento en esta obra imprescindible.
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