Diego Clavel | Crítica El cante en La Puebla

  • El Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla homenajea al cantaor Diego Clavel en la LII Reunión de Cante Jondo, con una serie de conferencias, ediciones discográficas y una exposición

Diego Clavel y Antonio Carrión en la LII Reunión de Cante Jondo, el pasado día 10 de julio.

Diego Clavel y Antonio Carrión en la LII Reunión de Cante Jondo, el pasado día 10 de julio. / Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla

Diego Clavel ha sido homenajeado en la última edición de la Reunión de Cante Jondo de La Puebla de Cazalla, uno de los festivales míticos de la geografía flamenca. Con motivo de dicha dedicatoria se han ofrecido conferencias, exposiciones y ediciones discográficas.

El Museo de Arte Contemporáneo José María Moreno Galván acoge, hasta el 12 de septiembre, la exposición Diego Clavel, memoria del flamenco que incluye trabajos de artistas como Patricio Hidalgo, Alegría y Piñeiro, Juan Cabello, Fidel Meneses y Francisco Moreno Galván, entre otros. En la muestra se puede ver también una selección de las portadas más emblemáticas de los discos de Clavel, incluyendo la mítica La raíz del grito firmada por Guinovart en 1974. Y Clavel, retirado de los escenarios desde 2014, volvió en la noche del 10 de julio a la Reunión de Cante Jondo que tantos éxitos suyos contempló en el pasado. Clavel, muy emocionado, ofreció un recital magistral, pletórico de facultades, ya que su retirada no estuvo motivada por dificultades físicas o de salud. Al contrario, en 2021 Diego Clavel sigue en plena forma cantaora, como demostró en la LII Reunión de Cante Jondo.

Portada de la edición. Portada de la edición.

Portada de la edición.

Con todo, lo que más ilusión ha hecho a Clavel de las actividades que en torno a su figura se han llevado a cabo en esta edición del festival de La Puebla, ha sido la edición de su Antología de cantes. Un cofre que incluye diez discos compactos y un libreto de 85 páginas firmado por Miguel Ángel Rivero y el propio cantaor. No se incluyen los textos de Antonio Reina que venían en algunos de los disco originales. En realidad, se trata de una reedición de las antologías, o más bien cabría decir, enciclopedias monográficas que el cantaor llevó a cabo entre 1992 y 2008. Son casi diez horas de cante en las que Clavel, además de ofrecer un nuevo cancionero jondo de su puño y letra, Diego es del autor de todas sus letras desde su disco Encuentro (1976), nos ofrece todas las variantes melódicas existentes de los cantes por malagueñas, fandangos de Huelva, tarantas, soleares y seguiriyas.

En realidad, estos trabajos no son fruto de un plan sino que surgieron espontáneamente por la propia inquietud investigadora del cantaor. En el libreto nos explica Clavel que el primer proyecto que le surgió fue el de las malagueñas. Nos cuenta el cantaor que, en su afán investigativo, se encontró de repente con 21 melodías distintas de malagueñas y que enseguida le surgió la inquietud de llevarlas al disco. A estos 21 cantes iniciales les sumó nueve más cuando ya estaba en marcha el proyecto de llevarlos al disco, gracias al apoyo de algunos aficionados y coleccionistas. A estas 30 les añadió un cante propio con lo que en 1992 alumbró la obra 31 malagueñas que puso en el mercado Cambayá, discográfica malagueña. El disco fue muy bien recibido, aunque fue objeto también de algunas críticas que le reprochaban al cantaor el no ser oriundo de Málaga. Un argumento que también le podríamos aplicar a algunos de los grandes creadores de malagueñas de la historia: Chacón, El Mellizo, Fosforito … y, ya puestos, Lecuona. Los que creen que la malagueña es un patrimonio exclusivo de Málaga es que aún no se han enterado de qué va la película, a estas alturas. No obstante, el proyecto fue creciendo y en 2001 la obra se trasformó en La malagueña a través de los tiempos que incluía dieciséis malagueñas más, fruto del celo investigador de Clavel, además de su faceta como creador ya que añadía dos cantes más de cosecha propia. Eran 47 malagueñas para un trabajo que ahora se reedita añadiendo, como no podía ser menos, seis malagueñas más: las dos malagueñas canarias que se habían incluido en el disco Por levante, una del Caribe que grabó Clavel en el disco A mis hermanos, una del Canario, otra de Fosforito y una más de Concha la Peñaranda en versión de Pastora Pavón. Es decir, 53 malagueñas incluye este disco doble, la versión definitiva, hasta ahora, de la enciclopedia malagueñera de Diego Clavel.

El segundo proyecto discográfico antológico, o por mejor decir enciclopédico, que afrontó Clavel fue Por los rincones de Huelva (2003) que fue saludado con alborozo por afición y la crítica, además de las habituales respuestas chovinistas de parte de algunos críticos onubenses poco o nada enterados, asimismo, de la película. 60 fandangos de Huelva incluía la edición. A esta sucedieron, ya puestos, las enciclopedias de la soleá (2005), tarantas (2007), donde incluía una nueva composición propia por ferreñas, y seguiriyas (2008). Las guitarras que lo acompañan en todos estos trabajos son las de Manolo Franco, Antonio Carrión, Paco Cortés y Fernando Rodríguez.

Diego Andrade Martagón (La Puebla de Cazalla, 1946), Diego Clavel para el arte, se inició en el flamenco profesional de la mano de Francisco Moreno Galván. Después de obtener premios en Mairena del Alcor, Montilla y Granada, realiza sus primeros registros en Madrid en 1971, un epe con cuatro cantes con textos de Francisco Moreno Galván. Al año siguiente graba otro epe con otros cuatro cantes escritos por Moreno Galván. En esta época participó también en el montaje Oración de la tierra (1972) de Teatro Estudio Lebrijano. Su primer larga duración fue Cantes vividos (1973), escrito y producido por José Manuel Caballero Bonald, como el mencionado La raíz del grito (1974). Ese mismo año registra un epé con cuatro saetas escritas por Moreno Galván. De esta época data su participación en la seguiriya con castañuelas de Pilar López que aparece en la serie Rito y geografía del baile, con la guitarra de Melchor de Marchena. Con Encuentro (1976) firma ya sus propias letras igual que en Cantes y pensamientos (1980), A golpes de corazón (1987), Mi sentir (1990) y Sentir navideño (1992). De este mimo año data su primer disco sobre la malagueña, ya reseñado, al que sucederían Por derecho (1995), Poemas del toreo (1996) y Diego Clavel con Manolo Franco (2000). Entre 2000 y 2008 firma los cinco discos dobles que presenta este cofre, y cerraría su discografía con Por sevillanas (2011) y el ya mencionado A mis hermanos (2014).

El aire de La Puebla es diferente. No existe un caso similar en toda la geografía jonda ya que la tradición cantaora de La Puebla se remonta al siglo XIX con Lola la de Lucena, que recibió su remoquete artístico de su relación con el tocaor Paco de Lucena, y continua en el siglo XX con una cantaora magistral, cuya obra, tan necesaria y popular, está necesitada de una profunda revisión, la Niña de la Puebla que, además de sus prodigiosos campanilleros y sus deliciosas colombianas a dos voces, era una intérprete excelsa de soleares, seguiriyas, tarantas y malagueñas. Además de comprometida políticamente, recordemos sus Campanilleros de la libertad en plena contienda civil. La llama del cante en La Puebla la retomó en la posguerra Alvarito Trigueros al que sucedería, de la mano de Moreno Galván, una auténtica explosión cantaora con artistas como José Menese, vanguardia de su generación, Miguel Vargas, Manuel Gerena o el propio Diego Clavel. Manolo Catato supone un puente hacia una segunda explosión creadora con artistas actuales de la talla de La Yiya, Rubito hijo, el malogrado Juan Meneses, el joven Pepe el Boleco o Raúl Montesinos, que cantó, asimismo, el pasado día 10 de julio en la LII Reunión de Cante Jondo.

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