Empeorando a Bronson
Crítica de Cine cine
MECHANIC: RESURRECTION
Acción, EEUU, 2016, 98 min. Dirección: Dennis Gansel Intérpretes: Jason Statham, Jessica Alba, Tommy Lee Jones y Michelle Yeoh. Guión: Philip Shelby, Tony Mosher. Música: Mark Isham. Fotografía: Daniel Gottschalk. Cines: Al-Ándalus Bormujos, Arcos, Cineápolis, Cinesa Camas, Cinesa Plaza de Armas, Cinesur Nervión Plaza, CineZona, Los Alcores, Metromar.
Ante películas como esta, el crítico se queda con ojos redondos de pollo y la mente tan en blanco como las de su director y sus guionistas. El director es el alemán Dennis Gansel, que logró engañar a casi todo el mundo con Napola y La ola, haciéndose pasar por un director áspero sin miedo a los temas duros, para después mostrarse tal cual es con el mamarracho vampírico Somos la noche y el thriller convencional The Fourth State. Algún avispado cazatalentos de Hollywood no pudo resistirse y el hombre cruzó el Océano para dirigir este bodrio adrenalínico. Los dos guionistas son unos pagafantas al servicio del verdadero inspirador, que es el veterano Lewis John Carlino que en 1972 escribió el guión de The Mechanic (en España titulada Fríamente… sin motivos personales) creando el personaje de Arthur Bishop a la medida de un Charles Bronson en el inicio del esplendor de su ocaso, dirigido -como no- por el Michael Winner que posteriormente lo dirigiría en las irresistiblemente horteras y elementalmente violentas El justiciero de la ciudad, Yo soy la justicia y El justiciero de la noche (tan irresistibles que se emiten continuamente por televisión, como si Bronson fuera un Paco Martínez Soria justiciero).
En 2011 Simon West resucitó a Arthur Bishop en el remake The Mechanic, logrando que la interpretación que de él hizo Jason Statham convirtiera la de Charles Bronson en digna de la Royal Shakespeare Company. Bronson fue actor una vez, Statham no lo ha sido nunca. Ahora Gansel prolonga las ruidosas andanzas del personaje recurriendo de nuevo a este no actor (que alguna vez, sí, logró interpretar un personaje: hasta los relojes parados dan la hora dos veces al día y la mula Francis logró aguantar frente a la cámara película tras película). ¿Qué decir de ella? Da lo que promete a quien se queda tan contento, porque es lo que le pide. Cada vez estoy más convencido de que ante tan perfecto acuerdo entre quien vende y quien compra, no habiendo engaño de por medio, nada tiene que decir la crítica. Esta vez Bishop/Statham tiene que renunciar a su retiro y recorrer medio mundo (o el mundo entero) para rescatar a su amor secuestrado (el desdichado destino de los próximos a los herederos de Bronson). Pero haciendo que, como reza el famoso dicho gansteril, parezca un accidente. La única pregunta es: ¿qué se le ha perdido a Tommy Lee Jones aquí? O: ¿tanto necesita el dinero?
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