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'Un mar de enredos' | Crítica Empeorando un mal original

Anna Faris y Eva Longoria, en 'Un mar de enredos'. Anna Faris y Eva Longoria, en 'Un mar de enredos'.

Anna Faris y Eva Longoria, en 'Un mar de enredos'.

Hace unos días el canal TCM emitió Sucedió una noche, rodada por Capra hace 84 años que parecen un instante, tan vivo está su vertiginoso genio e ingenio. Lógicamente no pude resistirme a verla otra vez para disfrutar de la sensación de compartirla con esa imaginaria sala de cine global que crea la emisión de una película a través de TV, superando a la solitaria visión en DVD sobre la que siempre se proyecta la sombra de Onán. No pude evitar recordarla al ver este churro que, como tantos otros, testifica con crudeza y sin misericordia la caída del imperio de la comedia americana (mientras su último genio, Woody Allen, está siendo boicoteado) en el fangal de la estupidez y la grosería.

Ambas películas, la de Capra y esta, empiezan con el abandono –accidental en este caso, voluntario en el de Capra– de un yate por parte de un millonario, en este caso una millonaria, lo que da lugar a una serie de peripecias. En la de Capra la caprichosa hija de un millonario se fuga del yate paterno para casarse con un caza fortunas y en esta el millonario se golpea al caerse por la borda y olvida quien es, lo que aprovecha una proletaria madre de tres hijos para vengarse de él.

En realidad se trata del remake de una película de 1987 dirigida por Gary Marshall, convenientemente adaptada a los tiempos de la corrección política cambiando roles y nacionalidades –el millonario es hombre y latino, y la explotada es mujer y estadounidense– para que todo sea más digerible por las conciencias y las taquillas. El resultado es aún peor que su precedente, que no era muy brillante que digamos. El aclamado (en México) guionista, director y caricato Eugenio Derbez –metido aquí como José Carioca en Los tres caballeros o Cantinflas en La vuelta al mundo en 80 días para el mercado exterior y ahora sobre todo interior latino– es un mediocre actor al que da la réplica la no menos mediocre Anna Faris, criatura de tan larga como horrenda filmografía. Dirige el engendro Rob Greenberg, un realizador de series televisivas en mala hora pasado al cine.

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