Ensemble d'Arts | Crítica Diálogo de la cuerda y el ruido

La música de la finlandesa Kaija Saariaho sonó en el Cicus. La música de la finlandesa Kaija Saariaho sonó en el Cicus.

La música de la finlandesa Kaija Saariaho sonó en el Cicus. / D. S.

Pese a las dificultades, el segundo concierto del ciclo de Zahir Ensemble presentó en el Cicus por primera vez en Sevilla al Ensemble d’Arts, conjunto valenciano que ha hecho del terreno mestizo entre instrumentos y electrónica su campo predilecto de actuación.

La violinista Jenny Guerra y la violonchelista Elena Solanes mostraron durante toda su actuación un extremo virtuosismo y una garra interpretativa absolutamente convincente en un programa breve, pero de enorme complejidad, que se abrió con Grietas de piel del puertorriqueño José Javier Peñas Aguayo con un violonchelo en lugar del saxofón del original, estrenado en 2016. La obra pidió un esforzadísimo trabajo de las dos solistas sobre un ostinato electrónico al que se añadió también imagen de vídeo.

La escritura espectral de Saariaho refulgió en la ágil Petals, obra que exige el empleo de todo tipo de técnicas, para un violonchelo solo al que luego se somete a diversas modificaciones electrónicas (básicamente, amplificación y reverberación; no hay una cinta pregrabada). En Un ser con unas alas enormes, la cubana Ileana Pérez Velázquez hace que la parte electrónica cree ecos y ramificaciones a partir de una densa escritura violinística de refinada amplitud de recursos; una obra en la que el ruido electrónico y el sonido acústico convergen en un espacio común.

En las dos obras de Miguel Ángel Berbis, líder del grupo, el gesto dramático pasó a primer plano: en eixesentiment...quanplou, para violonchelo y electrónica, en buena medida por la incitación a la que lleva el vídeo (agua, manchas de tinta con resonancias al tachismo...); en Juana la loca, con los dos instrumentos de cuerda y una cinta pregrabada, por la fisicidad del sonido, que parece remitir al mundo de Xenakis, por los contrastes de registros y dinámicas de indómita fuerza, que generan una intensa sensación de caos que parece apuntar a la mente trastornada de la reina invocada en el título.

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