LILIAK | CRÍTICA DE TEATRO

Esencia de vampiro, amor eterno

Mané Solano y Eba Rubio, la pareja de vampiros de 'Liliak' Mané Solano y Eba Rubio, la pareja de vampiros de 'Liliak'

Mané Solano y Eba Rubio, la pareja de vampiros de 'Liliak' / Giseli Lopes

Liliak (murciélago en rumano) es la tercera producción de la compañía Teatro Güi, comedia de teatro gestual que se nutre del payaso, del teatro del absurdo y del carnaval gaditano.

El equipo de Liliak reúne a varias de las personalidades más destacadas del teatro andaluz, Mané Solano y Eba Rubio son los responsables de la idea original de esta historia de vampiros entrañables que homenajean a la familia Adams y a los Monster y que tiene guiños para los no-muertos llevados al cine por Murnau, Polansky y Coppola.

Eba Rubio, actriz completa, y fenómeno social por su interminable éxito en la obra En Sevilla hay que morí, es Oriah, una vampira que nos mira a través de unas gafas de abuela con cataratas, y que asiste, con sorpresa, a la fiesta de cumpleaños de sus taintantos siglos que le prepara su marido Orlok, interpretado por Mané Solano que, demuestra, una vez más, ser el rey de la comedia absurda y gestual. Inmenso, domina la relación con el público con una maestría insuperable.

Unos vampiros para llevárselos a casa, tiernos, amorosos y muy divertidos

La dirección está a cargo de Gregor Acuña-Pohl que obtuvo un Premio Lorca en 2015 interpretando a un clown en la versión de Esperando a Godot que dirigió Oriol Boixader.

El compositor Manuel Calleja se hace cargo de la música lo que siempre es una firme apuesta por la calidad.

La obra está recién salida del horno y tiene que crecer pero, llena de gags, combina de manera muy tierna una historia de amor con un regalo que no se puede contar para no desvelar la sorpresa.

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