Cultura

Fantasmas de una saga familiar con la España del siglo XX al fondo

  • Elia Barceló presenta en Sevilla su última novela, 'El color del silencio'

La escritora alicantina Elia Barceló, ayer en la Biblioteca Infanta Elena. La escritora alicantina Elia Barceló, ayer en la Biblioteca Infanta Elena.

La escritora alicantina Elia Barceló, ayer en la Biblioteca Infanta Elena. / juan carlos muñoz

Al cabo de casi una vida entera huyendo de sus fantasmas, una mujer regresa a España. Y sabrá entonces, tras una confidencia accidental de una persona durante la boda de su nieta, que descubrir la verdad sobre su familia será más doloroso incluso que convivir con todas esas sombras que la empujaron, varias décadas atrás, a abandonarlo todo, a su marido, a su hijo, la España franquista que no soportaba, para dar vueltas y vueltas por el mundo y acabar recalando lo más lejos que pudo, en Australia, donde se haría un nombre como pintora de éxito.

Así comienza El color del silencio (Roca Editorial), la novela que presentó ayer la escritora alicantina Elia Barceló (Elda, 1957) en la Biblioteca Pública Infanta Elena dentro del ciclo Letras Capitales del Centro Andaluz de las Letras. El libro es un thriller con vocación de best-seller de calidad, en el que sobre un fondo de pasajes históricos (la llegada del hombre a la luna, el preludio del golpe de Estado de las fuerzas franquistas, la época del Protectorado español en África...) se agitan y resuelven los dramas de una familia marcada a fuego por el atroz asesinato de la hija mayor -hermana de la protagonista- a finales de los 60 en Marruecos y por el desgarro de los padres, él un capitán del Ejército español destinado en Tetuán que se unió a la sublevación de Franco y portador de muchos oscuros secretos, ella una mujer arrasada por la pena y relacionada, durante la posguerra, con el negocio de robo de niños a las mujeres represaliadas por la dictadura.

Si lees 20 páginas que son maravillosas, pero ahí no pasa nada, mejor abrir un libro de poesía"

"Yo soy muy admiradora de Stephen King, quien, digan lo que digan, es un gran escritor. Él suele decir, sobre los escritores que apelan al estilo como elemento supremo, que eso está muy bien, por supuesto, pero que a fin de cuentas es como si te compras un coche preciosa, con la carrocería increíble y una tapicería carísima, pero sin motor. La trama es un pilar de cualquier novela. Si te lees 20 páginas maravillosas, pero en ellas no pasa nada, mejor abrir libro de poesía, ¿no? Eso para mí es fundamental, como los personajes, y ésta es una novela de personajes", afirmó Barceló, escritora afincada en Austria, donde da clases en la Universidad de Innsbruck, y a menudo encasillada dentro de la literatura de género -la ciencia-ficción, el terror, el fantástico o la narrativa juvenil- y merecedora de una mayor difusión en España (en Holanda y sobre todo en Alemania, donde está considerada como "una prima hermana de Ruiz Zafón", acumula sustanciosas ventas), según defendió su editora, Carol París, que desde Roca Editorial está dispuesta a echar el resto para que así sea.

El intento llega de la mano de una historia con trazas de saga familiar y muy cercana lo que se conoce como realismo histórico, adobado con una dosis de intriga criminal. Pero Barceló admite que le interesaba también arrojar una cierta mirada moral, pero nunca "moralizante", sobre la historia de España en las últimas décadas. "Cuando yo tenía 12 años y estaba viendo con mi padre la retransmisión de la llegada a la luna, recuerdo sentirme casi desesperada por que empezara el futuro. Para mí, aquello era el principio del futuro. Los mayores lo habían hecho mal, habían hecho una guerra civil sin ir más lejos, y nosotros íbamos a ser distintos, no íbamos a cometer errores... Yo soy una persona muy optimista, por eso me da rabia pensar que lo hemos hecho mal también. No hay más que ver el país que les hemos dejado a los jóvenes", manifestó la escritora, que se propuso, también, dar vida en su novela a una mujer interesante en su vejez, a la vista de que "a partir de los 50 años es como si no existieran, salvo que sean o la típica vieja loca o la abuelita dulce".

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