Gioconda Belli ante el deseo de "transgredir ciertas reglas"

'El intenso calor de la luna' plantea la liberación de la mujer al llegar a la menopausia.

La escritora nicaragüense Gioconda Belli (Managua, 1948) cautivó a sus numerosos seguidores en la Biblioteca Infanta Elena.
La escritora nicaragüense Gioconda Belli (Managua, 1948) cautivó a sus numerosos seguidores en la Biblioteca Infanta Elena.
J. A. Arias Toribio Sevilla

01 de octubre 2014 - 05:00

El último personaje sobre el que la nicaragüense Gioconda Belli descarga el peso de su escritura se llama Emma, como la célebre protagonista de Madame Bovary. "Ella también está insatisfecha y va encontrando una salida a sus deseos de cambio. Hay guiños", explica la autora. Con un universo que se desmarca del creado por Gustave Flaubert, en El intenso calor de la luna (Seix Barral) una mujer de 48 años se aboca a su madurez.

La menopausia genera en Emma una serie de conflictos internos y prejuicios fisiológicos que poco a poco van disipándose: "Hay que reírse de la misma gravedad que se le atribuye. No se acaba la vida ni la sensualidad con la menopausia, por eso quería sacarla del clóset", expone Belli.

Cuando la protagonista atropella a un joven, el curso de su historia cambia. Esta inflexión, que deriva en un idilio con la víctima del suceso, sacude la estabilidad de lustros de su matrimonio y el confort propio de su posición burguesa; gracias al joven, que ejerce de despertador en Emma, puede redescubrir la sexualidad y enfrentarse a una esfera social más llana: "Entonces logra encontrarse a sí misma. Y empieza a hacer cosas por la gente del barrio y a relacionarse con esa vida", detalla la escritora, quien advierte "erotismo" en su novela. "En Cincuenta sombras de Grey, la tentación aparece como sumisión, mientras que aquí lo hace como liberación", aclara.

El intenso calor de la luna aporta, tanto en el título como en el contenido, una simbología muy medida: "La luna aparece como símbolo de la mujer; el calor está relacionado con los sofocos", explica Belli acerca de la obra, que retrata las percepciones del "club del abanico".

La protagonista pasa por una fase en la que "su marido está teniendo un romance fuera del matrimonio... y Emma se enfada. Pero se da cuenta de que ella también lo está teniendo", recuerda la autora, que apuesta por "la amistad, la tolerancia y la comprensión" como claves para que un matrimonio perdure. Con una vida marital convertida en "relación fraternal, utilitaria y práctica", la protagonista advierte que "su vida se ha quedado un poco vacía"; sus descendientes se fueron y padece una crisis de identidad. "En la vida llega un momento en que los hijos empiezan a convertirse en padres de los padres, y su actitud es la de juzgarlos y demandarles un cierto comportamiento", reflexiona Belli.

Entre los temas abordados por esta narradora durante su trayectoria se incluyen la rebelión contra la tiranía, la oposición al patriarcado o la redefinición del papel de la mujer, sobre el que vuelve a insistir en su última publicación: "La vida de la mujer está muy vinculada a sus roles. Por eso tiene dificultad para asumir esa etapa de la vida en que puede vivir para sí misma. Todo esto aparece en la novela... contado como un cuento", afirma. En tono jocoso, argumenta que las mujeres viven más tiempo que los hombres porque "parece que la naturaleza nos quiere compensar por tantos años de entrega". "El mundo del trabajo se organizó para gente que tenía esposas. Nosotras también tenemos nuestras esposas, que son las asistentas", sostiene.

Gioconda Belli, junto a Ernesto Cardenal y Claribel Alegría, es una de las voces fundamentales de la poesía nicaragüense. Tuvieron que pasar 16 años -en ese periodo se dedicó en cuerpo y alma al verso- para que entre sus publicaciones apareciese una novela, La mujer habitada; convertida a la postre en una de sus obras más emblemáticas, se inspiró en la enérgica oposición de la propia autora a la dictadura del general Anastasio Somoza. "El sandinismo logró que la mujer aumentara su participación", declara. Hace cuatro años, en El país de las mujeres -última novela antes de la que ahora presenta- planteaba un hipotético escenario en el que el poder lo tomaban los representantes del Partido de la Izquierda Erótica.

"Situada en la Nicaragua post-revolucionaria, antes de la llegada al poder de Daniel Ortega", El intenso calor de la luna plantea el climaterio como un capítulo de plenitud. A pesar de que las mujeres, sobre todo en la franja de edad abordada, parten a priori como público objetivo, la autora se muestra sorprendida por los numerosos testimonios de "hombres y gente joven diciendo que la novela les ha gustado".

La Biblioteca Infanta Elena acogió en la tarde de ayer la presentación del libro. La autora estuvo arropada por Juan José Téllez, director del Centro andaluz de las Letras -el encuentro se incluía en Letras Capitales, programa impulsado por el CAL-; Silvia Oñate, directora del Instituto Andaluz de la Mujer; Mercedes de Pablos, directora del Centro de Estudios Andaluces; y Braulio Ortiz Poole, periodista de Diario de Sevilla, quien resaltó que "en la obra de Gioconda Belli hay sudor, sed, avaricia de vida; se da un sentimiento profundamente ligado a la tierra y a la naturaleza".

La creación de la novela ha estado unida a un proceso de aprendizaje: "Siempre se pueden descubrir cosas en el ser humano. Las mujeres tenemos que tomarnos la vida con sentido del humor". Belli, nacida en Managua en 1948 -"cuando llegas a los 60 piensas que te vas a morir... Y es una edad fantástica"- publica su decimoséptimo libro. Como Emma Rouault en Madame Bovary, la protagonista de El intenso calor de la luna llega, según su creadora, para "transgredir ciertas reglas".

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