Manifiesto para salvar Fuentepiña
Personalidades del mundo de la cultura firman un documento que critica el olvido de la casa de verano de Juan Ramón Jiménez
Un centenar de personas -poetas, escritores, editores, artistas, profesores universitarios y periodistas en su mayoría- ha firmado un manifiesto que denuncia el abandono de Fuentepiña, la finca de verano de Juan Ramón Jiménez (en cuya obra tiene una importancia capital) que desde hace una década sufre la desidia, el abandono institucional y hasta la presencia de okupas.
El manifiesto, que hace tres semanas comenzó a distribuirse a través de correo electrónico, argumenta que Fuentepiña, "casa de campo familiar, origen de mucha de la imaginería poética de Juan Ramón Jiménez y donde descansan los restos de Platero, está en un estado de abandono vergonzoso que obliga a los responsables públicos a tomar con carácter urgente medidas para rehabilitarla y darla a conocer".
Del mismo modo, el escrito considera que "no es posible celebrar centenario ninguno de Platero y yo sin que un compromiso real por parte de la Autoridad garantice la conservación de Fuentepiña", al tiempo que considera que "sigue siendo una asignatura pendiente" la gestión y promoción del patrimonio del poeta más de medio siglo después de su muerte.
Situada a dos kilómetros escasos de Moguer, esta casa de campo fue embargada a la familia del poeta y el padre de su cuñado, José Hernández-Pinzón, la adquirió. Desde entonces, aproximadamente al principio de los años 20, los Hernández-Pinzón fueron los propietarios de Fuentepiña, si bien ahora está en manos de Elisa Hernández-Pinzón Pérez-Ventana, hija de un primo hermano del padre de Carmen Hernández- Pinzón, sobrina nieta y legataria de Juan Ramón.
Cerrado a cal y canto, este espacio es una propiedad privada que perdió su protección patrimonial del año 2004 como Bien de Interés Cultural (BIC), una calificación del inmueble que la Junta se comprometió a reactivar, sin que haya constancia de ello, en 2011.
En cualquier caso, desde la Junta siempre han mantenido que el espacio no está desprotegido al contar con otra figura de protección previa, si bien es estatal: el espacio está incluido en los Lugares Colombinos, un conjunto histórico-artístico declarado por el Ministerio de Educación y Ciencia hace 44 años, en base al Decreto 553/1967, de 2 de marzo, firmado por Francisco Franco, que declaraba conjunto histórico artístico a los sectores de Palos de la Frontera y Moguer. El conjunto vendría a ser una especie de ruta en torno a aquellos lugares de la provincia de Huelva que tuvieron una especial relevancia en la preparación y la realización del primer viaje de Cristóbal Colón, que dio como resultado el descubrimiento de América.
En cualquier caso, en la efeméride del Año Platero, tanto la casa como el "pino grande", a cuyos pies descansa literariamente el burrito, siguen olvidados. El manifiesto que reclama a las autoridades su recuperación está firmado ya por los poetas Antonio Carvajal, Juan Cobos Wilkins, Aurora Luque, Javier Sánchez Menéndez, Uberto Stabile, Manuel Moya y Diego Vaya, el catedrático y especialista en la obra de Juan Ramón Manuel Ángel Vázquez Medel, el pianista Javier Perianes, el cineasta Antonio Cuadri o el escritor José María Conget, entre otras personalidades de la cultura que se han preocupado por el estado de Fuentepiña.
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