Mansilla, Navarro y Mora entonan "un canto a la sensualidad de la rutina"
El trío estrena en el Teatro Central 'Ultramarinos', un espectáculo sobre la belleza de la derrota
Asegura Manuel Llanes, el director del Teatro Central, que si Mansilla, Navarro & Mora tuvieran apellidos "ingleses o catalanes" tal vez hubiesen tenido en su tierra, Andalucía, "una repercusión mayor", y esa mirada lúcida e hilarante a la realidad que les circunda que sirven en una cascada inagotable de poesía y música, esa propuesta deslumbrante e híbrida, habría corrido mejor suerte y no sería entonces uno de esos éxitos subterráneos que despierta entusiasmos aún, inmerecidamente, a pequeña escala.
Mansilla ya había acudido al Central con dos obras, Hamburger de conejo y Copyright: el ser humano, y este fin de semana -desde hoy hasta el domingo- regresa al espacio de la Cartuja para estrenar Ultramarinos, un espectáculo del que el creador habló ayer a la prensa en el mercado de la calle Feria y que define como "un canto a la sensualidad" de los episodios cotidianos, "eso de venir un día a comprar y acabar tomándote un botellín en la cantina y aguantar a pelmazos que te cuentan su vida, y convertirte tú mismo en otro pelmazo que también cuenta su vida". La obra celebra así "la maravillosa rutina del ser humano, eso de vivir, para lo que no hace falta ser alguien extraordinario ni emprender un viaje maravilloso", aunque, lamenta Mansilla, "hasta esa poca cosa que es tener un trabajo, un horario, esas minucias, hasta eso nos quieren quitar".
El concepto de este montaje surge de la canción Ultramarinos Contreras, que Mansilla, Navarro y Mora incluyeron en su álbum Literatura de baile. Aquella composición, dedicada a un establecimiento de San Jerónimo, lanzaba una nostálgica señal de alarma contra la progresiva desaparición de esas tiendas de barrio "donde puedes dejar a fiar, donde el tendero te habla, donde eres alguien": "Al final ganarán las grandes superficies, los centros comerciales, el ahorro familiar, las cadenas de alimentación, las ofertas de chopped, Mercadona, El Corte Inglés y de rebote los chinos de la esquina", empezaba la letra de un tema que inspira una reflexión sobre "un mundo que se desvanece" y que termina ofreciendo un paisaje sobre la belleza de la derrota, la excusa para explorar "la soledad y la necesidad de compañía, de lo que hablamos mucho", adelanta Mansilla.
Navarro, que ha dirigido el espectáculo, aclara que la dinámica que siguen "con un escritor que hace textos que ya son musicales" es la de "crear a partir de ahí espacios tanto musicales como escénicos. Puedes coger un texto y ponerle música o coger una música y ponerle texto. Nosotros buscamos qué hay en medio, qué hay de textual en la música y de musical en el texto", explica sobre esa inclasificable dramaturgia que, como recuerda Mora, llamaron literatura de baile, una "mezcla de disciplinas" entre "la poesía, la música y el teatro". Para Mora, esta nueva aventura supone "un paso más allá, una vuelta de tuerca" con respecto a sus tentativas anteriores, en las que "no habíamos conseguido hacer toda la música en directo, pero esta vez sí lo logramos". El inicio ya es toda una declaración de intenciones: mientras Mansilla comparte sus primeros textos, se va tejiendo una cortina sonora con los objetos más inesperados: papeles, botellas de agua y bolígrafos.
Ultramarinos. Teatro Central, sala B, desde hoy hasta el domingo a las 20:00. Entradas a 17 euros.
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