Ternura negra (una comedia histórica de terror romántico) | Crítica de teatro

Metateatro, fantasmas e índigo

Fernando Cayo (en la pantalla), Denise Despeyroux y Joan Carles Suau en esta historia romántica Fernando Cayo (en la pantalla), Denise Despeyroux y Joan Carles Suau en esta historia romántica

Fernando Cayo (en la pantalla), Denise Despeyroux y Joan Carles Suau en esta historia romántica / Marcosgpunto

La figura de la reina María Estuardo es, a partes iguales, subyugante e inabarcable. Autores y autoras ven en ella un pozo insondable de posibilidades. Un personaje maldito lleno de enigmas que entronca con cualquier héroe de la tragedia clásica. Con seis días de vida se convirtió en reina. Casada en tres ocasiones. Utilizada por las facciones escocesas y vista como amenaza constante por su prima Isabel I de Inglaterra. Una mujer atractiva que se enamoraba de hombres que, a su vez, eran asesinados. Recluida por Isabel I durante 18 años, finalmente fue decapitada (tres veces tuvo que actuar el hacha). Todo esto da para soñar.

 

La uruguaya Denise Despeyroux escribió esta obra en 2015  y ahora  la retoma asumiendo el papel de la actriz/reina María Estuardo.

 

Poseedora de una elegante facilidad y dominio del lenguaje, en Ternura negra realiza un juego escénico con el que pone al límite la pirotecnia teatral. El personaje que interpreta Fernando Cayo sólo aparece en una pantalla. La sincronía con la que está realizado el video lleva a creer que el actor lo hace en directo y en cualquier momento va aparecer en escena. Por su parte, la propia Denise actúa en un cincuenta por ciento dirigiéndose ya sea a un móvil o a un ordenador consiguiendo una pasmosa naturalidad y verosimilitud.

 

La escenografía de Eduardo Moreno resulta muy eficaz así como el vestuario de Lupe Valero pero la historia que nos cuenta va decayendo porque se mueve entre la comedia metateatral disparatada y plagada de esoterismos que tanto agradan a la Despeyroux y el romanticismo un tanto ñoño de la historia que la acaba volviendo algo cansina.

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