ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA | CRÍTICA

De la fantasía a la codificación

Enrico Onofri Enrico Onofri

Enrico Onofri / D.S.

La historia del violín en el siglo XVII es una de las más fascinantes de la Historia de la Música. Especialmente en Italia, donde el instrumento adquiere individuación de manera temprana y donde poco a poco se detecta un apasionante proceso de búsqueda de un lenguaje propio que da lugar a una explosión de creatividad y de fantasía como la que los integrantes de la OBS, con Enrico Onofri al frente, regalaron anoche. Para mí, sin duda, el mejor concierto de momento de esta serie vinculada con el centenario de Murillo y toda una respuesta a las circunstancias administrativas por las que pasa el grupo. Frente a la mediocridad burocrática, la excelencia artística. Si con conciertos tan impresionantes como éste el ICAS no sabe arbitrar un sistema más fluido de patrocinio, no sé para qué nos sirve ese engendro administrativo.En una de sus más intensas y aplastantemente apabullantes intervenciones sevillanas, Onofri mostró de nuevo ser un consumado especialista en este repertorio gracias a su capacidad de hacer hablar al violín con toda la retórica de este barroco temprano, una retórica aún no atada a normas fijas y que pide de los intérpretes flexibilidad en el fraseo y sentido de la narratividad, desde las expresiones más poéticas y delicadas a las más desaforadas. En todos estos registros los intérpretes estuvieron en auténtico estado de gracia, con una conjunción perfecta y una variedad de acentos realmente inmensa. Con un continuo denso y rico en colorido, Ruiz y Gandía también dictaron maestría y fantasía.

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