val del omar sin fin / matanza nacional | Crítica de teatro

Nuevos y arriesgados caminos

Un momento de la obra 'Val del Omar sin fin' Un momento de la obra 'Val del Omar sin fin'

Un momento de la obra 'Val del Omar sin fin' / Juan Antonio Cárdenas

Val del Omar sin fin. Licaón Teatro, con la dirección de Piñaki Gómez y el texto de Lola Ruiz (ambos nominados en los pasados Premios Lorca) consigue un bellísimo homenaje a la figura del granadino José Val del Omar. Cinemista (que no cineasta) que vivió desde 1904 hasta 1982, Val del Omar es un eterno desconocido que se sigue reivindicando día a día. La obra es un inmenso poema visual que experimenta con todas las artes: música y canto, danza, pintura, teatro y vídeo gracias a unos intérpretes iluminados. La voz de Anabel Collado subyuga, la danza de Rosamari Herrador enamora y las interpretaciones de Antonio Leiva y Marcello Magnato te hacen vibrar. Y todo bien orquestado por la mano mágica de Piñaki Gómez que crea imágenes embriagadoras.

Las 'cerdas' y su matarife Las 'cerdas' y su matarife

Las 'cerdas' y su matarife / Juan Antonio Cárdenas

Matanza Nacional. Un país que tiene como seña de identidad al cerdo, España. Dos hermanas cerdas se enfrentan a su San Martín. Una está dispuesta, la otra se niega a aceptar la tradición familiar de nacer, engordar y ser sacrificados para, a su vez, dar de comer a otros cerdos.

Dirigido por Carlos Baena Alarcón, que ejerce de matarife en esta puesta en escena donde se mezclan todo tipo de estilos: comedia, música, danza, experimentación, cuenta con dos actrices que se entregan en cuerpo y alma. Excelente, auténtica y llena de fuerza Pura Mayorgas se mide ante una Auxi Jiménez que el sábado hizo de cover de Lúa Santos y que demostró una desgarradora estatura interpretativa. Una línea de sacrificio roja sembrada de tierra y los plásticos que dan paso a la sala de despiece sirven de marco para esta lucha feminista contra la matanza.

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