Orquesta Sinfónica Conjunta | Crítica Hipnótica celebración del ritmo

'Drumming' de Reich en el Auditorio de Ingenieros 'Drumming' de Reich en el Auditorio de Ingenieros

'Drumming' de Reich en el Auditorio de Ingenieros / D. S.

Compuesta por Steve Reich después de un viaje a Ghana para estudiar con el percusionista Gideon Alorwoyie, en Drumming convergen los procedimientos de fase en los que el compositor americano había basado hasta ese momento su concepto del minimalismo con la acción de un grupo de percusionistas interaccionando en torno a cuatro pares de bongós, tres marimbas y tres glockenspiels. Además del uso de los procedimientos de fases (en esencia, pequeños retardos y cambios de ritmo que van introduciendo los intérpretes de forma individual en una obra que empieza al unísono), Reich recurrió a una serie de patrones en que alternan pulsos y silencios y también a la ampliación de la paleta tímbrica, pues a la percusión se le añaden voces humanas (que simplemente emiten sonidos en imitación de los instrumentos percutivos, incluyendo el silbido) y una flauta piccolo.

El resultado es fascinante y tiene esa capacidad hipnótica de las grandes obras de Reich. A poco que uno consiga abandonarse a la sensualidad del polirritmo y la melodía puede sentirse habitando realmente la música, girando con ella en esta auténtica celebración de la pulsión musical más natural que existe, la del ritmo. Obviamente para lograr ese efecto se tienen que dar unas condiciones interpretativas mínimas, pues la obra es de una extrema dificultad por el absorbente nivel de concentración y coordinación que exige de los participantes

Los quince músicos reunidos para la ocasión (nueve jóvenes percusionistas junto a tres profesores del Conservatorio Superior Manuel Castillo, dos voces femeninas y una flautista) ofrecieron una interpretación de una intensidad extraordinaria en la que encontraron además espacio para matizar las dinámicas con controlado detalle. Aunque muy problemática también, la amplificación resultó ampliamente satisfactoria, y ello pese a puntuales pérdidas de claridad (en especial cuando las tres marimbas quedaron solas) y alguna decisión discutible (un balance que favoreció a las voces frente a las marimbas en la segunda sección de la obra). Nada impidió en cualquier caso que la programación de Drumming haya sido un enorme acierto y su ejecución un clamoroso éxito. Enhorabuena a los responsables.

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