Pedro el Granaíno | Crítica Un recital de cante clásico

El cantaor presentó su nueva propuesta en el Teatro Lope de Vega.

El cantaor presentó su nueva propuesta en el Teatro Lope de Vega. / José Ángel García

Es uno de los cantaores más en forma del panorama actual y esa es la razón de este concierto: celebrar el premio Giraldillo al Cante que le otorgó el jurado elegido por la organización de la Bienal de Flamenco de Sevilla en su última edición. Un galardón con el que, como saben, estoy muy de acuerdo ya que en su momento, y en estas mismas páginas, consideré que Maestros , la propuesta que El Granaíno llevo a la Bienal 2020, fue uno de los mejores espectáculos del magno festival.

Las sevillanas del comienzo ya fueron un zurriagazo emocional con el cantaor, con Dorantes, acordándose de Manuel Pareja Obregón y de Camarón y haciendo, en la última letra que cantó, un cambió rítmico para introducir una saeta que nos dejó sin respiración.

Para las bamberas se acordó de la Niña de los Peines en el más literal de los sentidos, recurriendo al acompañamiento de guitarra por fandangos.

Ya saben que fueron Naranjito de Triana y Paco de Lucía los que impusieron el acompañamiento habitual hoy a ritmo de bulería por soleá de este palo.

Pero El Granaíno lo cantó a ritmo de fandangos y por eso pudo acabar la serie con un cante por este palo de Manuel Vallejo que fue una delicia.

Por tarantas se acordó de Manuel Torre para rematar victoriosamente por cartageneras del Rojo el Alpargatero en la versión de su admirado Camarón. Me gusta mucho como suenan los cantes de levante en este tipo de voces tostadas, con estas formas directas, sin aspavientos. La salía sin ir más lejos está en las antípodas de lo que hoy es recurrente por este estilo.

Otro de los grandes momentos de la noche fue el cante por seguiriyas en donde alternó Jerez y Manuel Torre con Triana, Cagancho. Para los cantes por soleá se acordó, de nuevo, de Tomás Pavón.

El valor fundamental de Pedro el Granaíno es su timbre vocal único, desgarrado, doliente. Es también un artista con un enorme carisma escénico. Su cante es todo expresión, intensidad, emoción y energía. En una palabra, entrega. Además, su carrera se ha cimentado sobre bases muy sólidas y siempre sobre la misma naturalidad que podemos contemplar en escena en cada recital de El Granaíno. Ni grandilocuencia ni manierismos caben en su arte.

Los grandes artistas que acompañaban esta tarde al cantaor de Granada, afindcado en Sevilla, tuvieron también espacio para su lucimiento, con un solo de piano a cargo de Dorantes y con un curioso recitado trufado de cante a cargo de los palmeros. Patrocinio hijo demostró que es uno de los grandes acompañantes actuales del cante, con un toque sobrio y anclado en la tradición flamenca, pero que él incorpora de una manera muy personal.

Y, sobre todo, sin estridencias, con naturalidad y mucho cariño hacia el cante.Aunque podemos escuchar la voz de Pedro el Granaíno en Flamenco, flamenco (2010) de Carlos Saura es sorprendente que la cálida y sensual voz de este gran intérprete, preñada de armónicos y llena de colores, aún no haya sido registrada en disco.

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