El regreso de Plácido Domingo marca el arranque de la temporada operística
El intérprete madrileño, en su nuevo rol de barítono, y la soprano georgiana Nino Machaidze encabezan el reparto de 'Thaïs' de Jules Massenet, que se estrena el jueves con la dirección musical de Pedro Halffter.
Desde hace tres años, Plácido Domingo, el tenor que más roles diferentes (140 por ahora) ha cantado en los anales de la música -según luce con orgullo en su currículum-, acariciaba la idea de volver al Teatro de la Maestranza, en cuya génesis participó activamente y donde no cantaba desde que en 1999 encabezó el reparto del Cid de Jules Massenet. Es de nuevo este compositor francés -"autor de una música extraordinaria pero complicada por naturaleza, como toda la francesa, que tiene un estilo especial", dice- el que propicia su regreso triunfal a Sevilla, donde este jueves inaugura la temporada operística con Thaïs, que representará también el domingo 28 y el miércoles 31 con todas las entradas agotadas.
La vitalidad y excelente forma física de Domingo, que la pasada temporada celebró su 70 cumpleaños, resultan admirables. Director orquestal, productor y responsable de la Ópera de Los Ángeles, sigue cantando papeles de tenor pero desde 2009 ha ampliado su repertorio con roles de barítono (Simón Bocanegra y Rigoletto, entre otros, "personajes positivos, generalmente víctimas pero nunca villanos", afirma) y es uno de ellos, el del monje Athanaël, en el que debutó en Valencia la pasada primavera, el que cantará en Sevilla.
Domingo colaboró recientemente en el Cyrano del Teatro Real con Pedro Halffter, director musical del Maestranza y la Sinfónica de Sevilla (que estará en el foso), "y allí vi su mano extraordinaria para la música francesa, delicada por naturaleza". Ahora reinciden en esta Thaïs coproducida por la Ópera de Gotemburgo y la Ópera Nacional de Finlandia, "una obra que tiene espectáculo, drama y donde cada personaje es especial", valora Domingo. Para el cantante, el trabajo de la directora escénica Nicola Raab "dota a esta ópera de algo mágico, por su vestuario, su movimiento dramático y la relación continua entre la cortesana Thaïs y el monje Athanaël, que quiere redimir a esta pecadora. El tema es original y de gran fuerza. Thaïs es una mujer cansada de su vida escandalosa a la que le hubiera gustado ser diferente, pero las circunstancias la arrastraron. En el segundo acto tiene un aria extraordinaria, una confesión maravillosa, un momento de reflexión donde ella nos declara todo eso. Y ya está lista, es terreno fecundo para que Athanaël la salve. Pero la historia es al revés porque será este predicador el que se pierda".
Esa sacerdotisa de Venus que seduce a Domingo tiene la voz de la soprano georgiana Nino Machaidze, que debuta en Sevilla en el rol de Thaïs tras deslumbrar como Musetta en la nueva producción de La Bohème del Festival de Salzburgo con Anna Netrebko y Peter Beczala. Los otros papeles principales los defenderán el tenor alicantino Antonio Gandía (Nicias, un viejo hedonista amigo de Athanaël) y el bajo Stefano Platchi, que da vida a Palémon, el cenobita atraído sexualmente por la cortesana que rechaza la idea de cristianizarla.
El regreso a Sevilla, "una ciudad llena de alegría y amor por la música", tiene para Plácido Domingo algo especial. "Allá por los años 30 mi padre debutaba aquí con la zarzuela Los Gavilanes y todavía algunas personas se acuerdan de aquella actuación. También yo participé en una época fundamental, la puesta en marcha del Maestranza en el año previo a la Expo. Y me emociona ver que hoy aquel teatro no sólo programa grandes espectáculos sino que tiene una temporada estable de ópera y un director del calibre de Pedro Halffter como capitán de este barco extraordinario". Domingo elogió también la acústica del Maestranza y ese color especial, "no rojo como en la mayoría de las casas líricas, sino azul turquesa, lo que le aporta una alegría muy singular".
Para su directora de escena, Nicola Raab, "no hay muchas producciones de Thaïs en gira, apenas se la pone en escena, probablemente porque existe algún tipo de prejuicio sobre ella y críticos que piensan que no es el mejor título de Massenet. Sin embargo, esta producción ha conseguido demostrar justo lo contrario. Cuanto más la representamos, me doy cuenta de que es una obra maestra". Esta producción, que viajará luego a Helsinki -"nos ha salido a gasto cero porque hemos alquilado a los finlandeses nuestra Turandot", precisó Halffter-, tiene, para su director musical, "momentos muy emocionantes, como la última nota en la que Massenet recupera la melodía de la meditación de Thaïs" mientras la rodean visiones celestiales.
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