la isla | Crítica de teatro

Póquer de reinas

Gema Matarranz (izda.) y Marta Megías (dcha.) pareja perfecta en 'La isla' Gema Matarranz (izda.) y Marta Megías (dcha.) pareja perfecta en 'La isla'

Gema Matarranz (izda.) y Marta Megías (dcha.) pareja perfecta en 'La isla' / Gerardo Sanz

Tenía muchas ganas de ver La isla. Sabía que le acababan de otorgar el Premio Especial del Jurado de la Feria de Teatro en el Sur de Palma del Río hacía una semana. Conozco el trabajo de Histrión desde su nacimiento y la inconmensurable valía como actriz de Gema Matarranz. Soy admirador de Juan Carlos Rubio desde que disfruté de su obra Las heridas del viento y por qué no, he compartido muchas veladas con Nines Carrascal, la mitad de Histrión junto a Gema.

Lo que no esperaba era con encontrarme con la obra del año. Con esa pieza que el crítico quiere descubrir y que busca afanosamente yendo al teatro cada semana. Juan Carlos Rubio ha imaginado y dirigido una pieza sublime en la que el dolor, la obra es un dramón apasionante, sirve de espina dorsal a esta pareja de mujeres formada por Ada y Laura que asisten a la vigilia de un hijo enfermo.

La interpretación de Gema Matarranz y de Marta Megías (precioso descubrimiento) raya la perfección. Vistas desde la primera fila despertaron en mí un profundo sentido del pudor porque sentía como les latía la sangre en sus venas. Una dicción perfecta, un combate a muerte entre ambas en una guerra perdida.

Juan Carlos Rubio ha escrito una obra definitiva. Una obra que, auguro, será traducida y buscada por actrices de medio mundo para representarla. En estas dos mujeres está todo el dolor, todo el amor, toda la vida, toda la muerte.

Es, sencillamente, maravillosa.

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