Las arengas de Queipo de Llano vuelven ahora en la voz de Antonio Dechent
El director teatral Pedro Álvarez-Ossorio estrena en el Central 'Queipo. El sueño de un general', un acercamiento a esta figura histórica a través de "sus propias palabras" · La obra se verá hasta el domingol 'Queipo, el sueño de un general'. Teatro Central. Desde mañana al 12 de diciembre, a las 21:00. El domingo a las 20:00. 15 euros.
Cuenta el actor Antonio Dechent que cuando su madre era una niña se refugiaba bajo la cama y abrazaba con fuerza a su hermano recién nacido cuando escuchaba en casa la voz. Esa voz, como le llamaba, provenía del aparato de radio y pertenecía al general Gonzalo Queipo de Llano (Tordesillas, 1875 - Sevilla, 1951), una controvertida figura histórica convertida en espectáculo teatral de manos del director Pedro Álvarez Ossorio. Bajo el título Queipo. El sueño de un general, la compañía La Fundición-Escarmentados estrena mañana en el Teatro Central esta obra que permanecerá en cartel hasta el próximo domingo y que pretende ofrecer una reflexión sobre las contradicciones de este militar sublevado contra la República que ayudó al triunfo nacional en el sur de España y que fue admirado -y temido- como la segunda Giralda de Sevilla, en palabras del poeta Pemán.
El montaje arranca el 9 de marzo de 1951, cuando acaba de morir el general Queipo de Llano y se desarrollará en flashbasck utilizando la radio como tamiz de una obra complementada con algunas proyecciones documentales de las víctimas y los edificios destruidos durante la Guerra Civil. La idea de llevar a escena un personaje tan espinoso en Sevilla -sus restos están en la Basílica de la Macarena y la imagen luce en Semana Santa un fajín del general- surge del propio Dechent, tras "muchas malas noches en vela y peores despertares", confiesa el intérprete que define al general, llamado también el Virrey de Andalucía, como la personificación del "ansia de poder y el rencor por no haberlo conseguido". Queipo es un "personaje que está en el subsconciente de esta ciudad, un histriónico que tenía ese punto populachero, barriobajero, ordinario con una mirada glacial de reptil... Esa mezcla de aspectos es, para un actor, lo que hace realmente atractivo y muy interesante un papel", explica Dechent. Al contrario, el personaje de Francisco Franco -interpretado aquí por un clown profesional, el catalán Oriol Boixader, que confiesa que "la obra no tiene nada cómico aunque subyace un humor cínico"- no tiene ningún atractivo para Dechent. "Franco no es nada interesante. Sólo hace falta una mesa camilla y un parchís para dibujarlo", dice sobre el dictador al que Queipo ayudó en el golpe de Estado en Sevilla en 1936 y la misma persona que finalmente le relega a un segundo plano y por el que tiene que exiliarse a Roma.
Y es que pese a lo complejo de esta figura histórica lo que esta obra pretende, según sus responsables, es mostrar "un Queipo caleidoscópico" ya que, dicen "no pretendemos juzgarlo, ni queremos ser maniqueístas, buscamos que sea él quien se juzgue a sí mismo a través de sus propias palabras". Y es que la obra está basada en la documentación, memorias y diarios de la época así como las trascripciones de las arengas que el general ofrecía varias veces al día durante horas desde la radio, en una suerte de guerra psicológica que luego continuaron otros.
Pero, por encima de la Historia, el propósito de Álvarez Ossorio y Dechent es el de realizar un espectáculo teatral "con ritmo y acción", argumentan. De ahí que la historia se centre en cinco personajes principalmente: Queipo, Franco y el cardenal Segura, entonces arzobispo de Sevilla, su hija Maruja y su yerno y ayudante Juliano Quevedo. En este sentido, el director de la obra explicó que no ha consultado con la familia del general -sus nietos aún viven en Sevilla- porque le ampara su derecho a "escribir y acercarse a un personaje histórico y público".
También te puede interesar
Lo último