ROSS. 12º de abono | Crítica Los románticos no van a la feria

Maxim Rysanov con la ROSS dirigida por Rossen Milanov Maxim Rysanov con la ROSS dirigida por Rossen Milanov

Maxim Rysanov con la ROSS dirigida por Rossen Milanov / Guillermo Mendo

Después de dos años de asistencias más que razonables, pinchó esta vez el programa de abono de la ROSS en feria, una apuesta que sirve sin duda para medir la capacidad de la ciudad para asumir con normalidad una vida cultural rica y variada. Luz naranja encendida. Bien es cierto que ayudaría una programación algo más juiciosa que no dejara justo para este día el programa más largo (y uno de los más densos) de todo el curso. En cualquier caso el aspecto del Maestranza fue desolador, a pesar de que la cita estaba llena de alicientes. Y es que sólo la presencia de Maxim Rysanov invitaba a dejar el Real por unas horas. Y el virtuoso violista ucraniano no defraudó.

Harold en Italia no es un concierto, tampoco exactamente una sinfonía concertante, sino lo que los barrocos llamarían una obra con viola obligada. El solista no tiene la presencia ni las exigencias de los conciertos románticos, pero su parte pide el virtuosismo de la sensibilidad y la inteligencia. Y, partiendo de un sonido dulce pero robusto, bellísimo (especialmente por debajo del mezzoforte), Rysanov derrochó de ambas, matizando con elegancia las dinámicas e integrándose a la perfección (ocultándose cuando tocaba y sobresaliendo, ¡y de qué manera!, cuando la partitura lo exige) en un tejido orquestal que moldeó con una plasticidad asombrosa el búlgaro Rossen Milanov, quien supo combinar vigor con claridad e hizo especial énfasis en el colorido caleidoscópico de la maravillosa orquesta de Berlioz. Sin duda, uno de los momentos más emotivos de toda la temporada.

La Sinfonía Manfredo es obra irregular de Chaikovksi, quien parece querer adelantarse a Mahler con una especie de sinfonía de naturaleza psicológica en la que no importan tanto los aspectos narrativos o programáticos cuanto los caracteres estereotipados, y en la que lo sublime y lo grotesco se solapan con frecuencia. Impecable empaste y gran respuesta de todas las secciones de la ROSS para una interpretación de fuertes contrastes que Milanov supo controlar en sus gradaciones dinámicas y emocionales, más cómodo en los pasajes turbulentos que en los amables.

En buena sintonía, abrió el ambiente profundamente romántico de la noche Fragmentos del Satiricón del compositor gallego Fernado Buide del Real (Santiago de Compostela, 1980), obra premiada en 2013 por la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas, de aire expresionista, envuelto en un lenguaje asequible para un público amplio y seductora escritura orquestal.

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