el guardaespaldas, el musical | crítica de teatro

Resultón 'ma non troppo'

Una escena de 'El guardaespaldas', la versión musical de la célebre película Una escena de 'El guardaespaldas', la versión musical de la célebre película

Una escena de 'El guardaespaldas', la versión musical de la célebre película / lighuen desanto

Existe la radio fórmula y los best sellers, productos prefabricados que cuentan con la aceptación de un público amplio que, aún a sabiendas, de que no están asistiendo a una obra original, disfrutan con el resultado.

Hubo una época, cuándo éramos jóvenes, que viajábamos a Londres para hacer interminables colas para conseguir entradas para Cats, Los miserables, El fantasma de la ópera, ... Recuerdo como ya se ofertaban, bajo parecidos nombres, versiones low cost de estos títulos míticos para aquellos que no lograban hacerse con las ansiadas entradas.

Resultaba impensable, que 20 años después, la Gran Vía de Madrid se convirtiera en una prolongación del West End londinense. Pero ocurrió y la fiebre del musical ha llegado a todas las capitales de provincia. Los italianos, inventores del spaghetti western han descubierto, ahora, la fórmula para abastecer de musicales toda esta demanda mundial.

El guardaespaldas, el musical, la enésima adaptación de una película de éxito se aprovecha de la aceptación que tuvo su primer estreno en Madrid. Ahora, nos llega a Sevilla la versión ‘italiana’ que, con dignidad, defiende el producto pero que es un pálido reflejo de lo que pudo haber sido. Se trata de una producción más llevadera y más barata que permite su distribución.

El guardaespaldas es un concierto a cargo de Chanel Terrero y Sonia Egea con una interpretación verosímil de Octavi Pujades, coros enlatados y cuerpo de baile.

Lástima que le falte emoción.

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