Sevilla se reconcilia con la copla

El teatro Lope de Vega estrena hoy un ciclo con el que pretende dignificar este género musical

La sevillana Joana Jiménez repasará el viernes sus tres primeros discos.
La sevillana Joana Jiménez repasará el viernes sus tres primeros discos.
Sara Arguijo Sevilla

31 de marzo 2014 - 05:00

Sevilla es una copla cantada a ratos. Un rojo, rojo clavel y una casa que abre puertas y cerrojos para que dé la luz del sol. Unos ojos verdes como la albahaca y una carita de Nazarena. Muchos Franciscos Alegres y Marías de la O. La pena, penita, pena y sin embargo, te quiero.

En esta ciudad la vida suena a canción española. La felicidad es más fácil con unos labios pintados de rojo y la tristeza más complicada si se tiende la ropa en un ojo patio. Y da igual la edad que usted tenga, lo que usted piense o como usted sea porque, como decía Manuel Machado, a todos nos han cantado en una noche de juerga coplas que nos han matado. Es decir, cualquier rincón aquí oculta una historia con letra de Solano o León y Quiroga. A pesar de que esta contradictoria capital mantenga una litigio perpetuo con un género que le hace sentir orgullo y vergüenza a partes iguales.

En otras palabras, la copla es tan Sevilla que la propia ciudad no tiene perspectiva para saber si debe dignificarla o lamentarse de su existencia. Cómo reconciliar el recuerdo de la gran Marifé de Triana con el de las cansinas velás de barrio de música enlatada. Cómo honrar la memoria de una maestra como Adelita Domingo si luego no se soporta la pléyade de niñas tonadilleras.

Por eso, lo mismo en el 92 se usa como escaparate frente al mundo -con el inolvidable musical Azabache- que desaparece de las programaciones culturales pocos años después. O se agradece un guiño coplero desde cualquier otra expresión musical pero nos asustamos cuando vemos una peina en los carteles.

Es decir, en los últimos años la copla para defenderse ha necesitado alejarse de su clasicismo y acercarse al flamenco, al jazz o la canción melódica, como lo han hecho Pastora Soler, Pasión Vega o Falete. Sin embargo, el impulso de programas como Se llama copla ha vuelto a entusiasmar a los copleros de siempre con nuevos valores que alimentan estas historias eternas con voces distintas y propuestas fieles a las raíces. Esto ha resucitado pasiones olvidadas en el público y ha evidenciado que ni la copla se fue nunca de Sevilla ni perdió su trono.

En este sentido, la ciudad ha querido pedir perdón y reconciliarse con su pasado abriéndole a la copla sus grandes teatros y poniéndola a la altura del resto de disciplinas artísticas. Este el caso de la iniciativa que inicia hoy el Teatro Lope que, con el ciclo La copla y Sevilla, pretende demostrar el buen estado del género y hacer que la ciudad recupere su papel en la defensa de este reconocido patrimonio cultural del país.

Así, desde esta noche hasta el próximo domingo, 6 de abril, pisarán las tablas del Lope algunos de los participantes del citado concurso que mejor representan la copla en la actualidad. Los encargados de inaugurar esta semana coplera serán Nicolás García, Álvaro Rey y Álvaro Hernández, un trío de voces masculinas que defiende la copla más alegre. Mañana martes, por su parte, el protagonista será Fran Doblas, ganador de la cuarta edición del famoso espacio de Canal Sur y que estará acompañado por la cantaora onubense Argentina, gran defensora también del género.

El jueves, 3 de abril, le toca el turno a Erika Leiva, considerada como una de las mejores continuadoras del cante de Marifé. La gaditana contará con la colaboración del músico y cantautor Antonio Martínez Ares, quien también es reconocido por sus letras para artistas como Raphael o Pasión Vega.

El viernes, el programa pone el acento en la sevillanía en la voz de Joana Jiménez, ganadora de la primera edición de Se llama copla y artista reconocida por la profundidad de su eco y su capacidad interpretativa. En esta ocasión, Joana Jiménez presentará los temas más emblemáticos de sus tres trabajos discográficos Salvaora, Las Flores de mi Esperanza y Joana Jiménez y lo hará con la compañía de Álvaro Díaz.

El sábado llegará al Lope de Vega una de las voces más personales de la actualidad, la de Antonio Cortés. Este malagueño nacido en Rumanía presenta Los secretos de la copla, su último álbum discográfico tras Lo que a mí me está pasando y Cuando quieras, donde quieras, como quieras, que cuenta con la producción de Javier Limón y que define como "un trabajo desprovisto de artificios, para las distancias cortas" en el que se recuperan esas coplas que nunca aparecen en las antologías y se rinde homenaje a Carmen Amaya y Rocío Jurado. En su actuación lo acompañará Diana Navarro como artista invitada.

Por último, el domingo cierra el ciclo Patricia Vela, que cumple 25 años sobre los escenarios con Una vida de pasión y fuego, espectáculo de gran formato con el que debutó en el Teatro Imperial y en el que rendía tributo a las antiguas divas como Doña Concha Piquer, Juanita Reina o Lola Flores. Para esa noche tan especial la artista conmemorará sus inicios y presentará su nuevo disco. Además, contará con Juan Fran Curado, sevillano que pisa por primera vez las tablas del Lope. Todos los espectáculos darán comienzo a las 20:30, menos el del domingo 6 de abril que se iniciará a las 19:30.

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