Sonata triste de la República compuesta a dos manos
A cambio del olvido. Una indagación republicana (1872-1942). Jon Juaristi y Marina Pino. Editorial Tusquets. Barcelona, 2011. 498 págs. 24 euros.
Dos personajes, sumidos en el silencio familiar impuesto por el miedo y el olvido, dan principio a sendas partes de este libro que, escrito a dos manos, se dobla sobre sí mismo para cruzar las memorias de tres generaciones de españoles, perdedores de la Guerra Civil. De un lado, Amadeo Ynsa, militar republicano de origen humilde que muere en la contienda dejando a su familia sola y desamparada ante la larga travesía de la posguerra. Del otro, Tomás Bilbao, famoso arquitecto de la vanguardia vasca, personalidad pública en su día, pero también relegado durante el franquismo a un terco e inquietante rincón sombrío de la memoria familiar. Entre ambas historias se inserta el relato, emocionado, y por momentos, novelesco, de los Pino, Antonia y Tomás, pareja que simboliza una cierta España, quizás no dominante, pero sí visible antes de que se impusiera la moral pacata y sermonaria de sacristía. Una España, presente en muchas situaciones y personas de este libro, que, muy jóvenes, dejaron sus familias en la ciudad de provincias por el gran Madrid, movidos por el deseo de forjarse una vida.
La emoción de la historia de Antonia y Tomás viene precedida (diríamos que preparada) por el testimonio personal de su nieta, Marina Pino, escritora catalana que abre el volumen con un relato corto sobre la calle Wellington, la calle de su infancia en Barcelona. Y no hay mejor antesala a una historia que el lugar de la memoria (el universo cerrado de una calle bajo los ojos de una niña curiosa que se hace preguntas). Aquí se hace cierto lo que dijeron los padres de la renovación de la historia social en Francia: llegar a lo que no se conoce desde lo que se recuerda y aún se puede rescatar. Se representa este método, sin embargo, con los instrumentos del estilo íntimo, confidencial, de esa literatura piamontesa que puede representar, por ejemplo, el Léxico familiar de Natalia Ginzburg, bien que descarnado por la aspereza del carácter hispano. Éste es el camino escogido por la autora. Pues desde esa calle concreta, que es una calle cualquiera de la España de la escasez, de los trenes abarrotados, del racionamiento y de los bajos húmedos calentados por los braseros de cisco, crece el recuerdo de la niña-autora en el instante enigmático en que abre el cajón prohibido de la cómoda donde se guardan los extraños documentos y secretos sobre su padre, Tomás Pino, el hijo de los amores escondidos en el Madrid de 1914, entre el arquitecto Tomás Bilbao y una sevillana morena, muy guapa, hija de un tendero, Antonia Pino Sayago.
La historia de Antonia daría por sí sola el guión de una apasionante película. En su vida, de mujer soltera en Madrid, hubo otros amores consentidos y la protección de un hombre, Félix del Río Olivera, agente de policía que cuidó del pequeño Tomás. Un hombre de vida no menos azarosa y novelesca. Evitan, sin embargo, los autores la tentación del melodrama, apostando por la inserción de la biografía familiar, rescatada de los archivos, en el entramado político y social de una España en ebullición. La biografía de aquella España terminó en tragedia que se trasluce en la personal de Antonia que no sólo perdió a su marido (se habían casado en secreto), asesinado en circunstancias no aclaradas, sino que, en 1939, fue acusada de su muerte por un cuñado del finado ante el Juzgado Especial de la Causa General que instruía los delitos ocurridos durante la "ocupación de los rojos". Antonia pasó dos años en la cárcel de mujeres de las Ventas antes de ser liberada sin cargos.
Mientras esto ocurría en Madrid, Jon Juaristi, la segunda mano compositora, sigue la pista al padre biológico del muchacho, Tomás Bilbao Hospitalet, su familia burguesa y su mundo. Esta tercera parte del relato es un ensayo, en sí mismo, del Bilbao liberal y obrerista que se abría a las corrientes artísticas e intelectuales de la Europa de entreguerras, de la generación de creadores a la que perteneció Tomás y de sus ideales políticos, representados en la Acción Nacionalista Vasca, un partido laico, republicano y moderadamente nacionalista que no encontró acomodo en el PNV que, como bien explica Juaristi, desembocó en fuerza integrista y ultramontana. Escrito por el sobrino nieto del conocido arquitecto, primo segundo, por tanto, de Marina Pino, el relato de las sagas familiares bilbaínas adquiere, como todo el libro, un tono vívido y cercano que nos devuelve al gran diseñador de inspiración mendelsohniana hoy insuficientemente valorado, al concejal reformista y al ministro sin cartera del postrer Gobierno de Negrín. La memoria es, aquí otra vez, el camino más corto que conduce al autor desde el encuentro juvenil con los primos mexicanos, los hijos de Tomás, a la toma de conciencia de una historia amputada. La depuración de la familia Bilbao y el exilio del tío abuelo Tomás. La otra cara de la represión dura, que dentro de España padeció su amor juvenil, Antonia.
Es posible que, a veces, algún acorde suene más alto que otro (las dos manos mantienen su pulsación, independiente); pero el XXIII Premio Comillas de Historia resulta, en conjunto, un ensayo apasionante. La narración en la que Jon y Marina desnudan sus recuerdos y los comparten constituye un ejercicio de honestidad y rigor intelectual que el lector nunca olvidará.
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