CONCIERTO Concierto de AC/DC en Sevilla, todos los detalles

Valer Sabadus & Venice Baroque Consort | Crítica

Fuegos artificiales del XVIII

Un momento del concierto de Valer Sabadus

Un momento del concierto de Valer Sabadus / Lolo Vasco (Espacio Turina)

Un brillante da capo del aria Vedrò con mio diletto de Vivaldi al inicio de la segunda parte, ornamentado con gusto e incluida una muy bella messa di voce, permitió este viernes a Valer Sabadus remontar el vuelo tras una primera parte con cierto sabor a decepción, dadas las altas expectativas que suscitaban la fama que precedía al cantante y el sello de una Orquesta Barroca de Venecia que ya comparecía en su pequeña versión consort y sin Andrea Marcon al frente.

Al igual que los libretistas de ópera del siglo XVIII manejaban con habilidad la limitada paleta de situaciones y de vocabulario que permitían las rígidas convenciones de la época, el contratenor rumano-germano sacó partido con inteligencia a unos medios vocales con las limitaciones típicas de la cuerda de contratenor: la voz es débil en el paso del falsete a la voz de pecho, y el cambio de color notable, especialmente en los grandes saltos exigidos por la escritura de la época. Pero arriba la voz es bella y de volumen generoso –ampliamente explotado–, la afinación, precisa, y la técnica en la coloratura, sobrada. A ello Sabadus añade un notable sentido teatral, sobre todo gestual, para sacar partido a los textos.

La reducida orquesta hizo lo que en lenguaje taurino se conoce como una buena faena de aliño: músicos de muy alto nivel profesional y familiarizados con el estilo, capaces de resolver su papel aunque dentro de cierto encorsetamiento y sin excesivos riesgos. Descolló la joven sevillana Irene González Roldán, brillante solista de los conciertos italianos versionados por Bach.

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