Cultura

'Voronia', un poético descenso a los infiernos

  • La Veronal, la compañía de danza que dirige Marcos Morau, visita hoy y mañana el Teatro Central con una particular alegoría sobre el mal

Una imagen de 'Voronia', la pieza con la que el Premio Nacional de Danza Marcos Morau regresa al Teatro Central. Una imagen de 'Voronia', la pieza con la que el Premio Nacional de Danza Marcos Morau regresa al Teatro Central.

Una imagen de 'Voronia', la pieza con la que el Premio Nacional de Danza Marcos Morau regresa al Teatro Central. / D. S.

Este fin de semana, el Teatro Central cerrará su temporada dancística con La Veronal, una de las más prestigiosas e internacionales compañías de danza de este país que, paradójicamente, se ha prodigado muy poco en la comunidad andaluza y sólo en una ocasión, en noviembre de 2012, había visitado este teatro y esta ciudad.

Por entonces nos trasladaron hasta el lago Baikal -el más profundo del planeta- con su espectáculo Russia, mientras que ahora lo hacen a Voronia, una gruta situada en el Cáucaso (Georgia) que se hunde a más de 2.000 metros de profundidad y que constituye una puerta de entrada a ese reino de tinieblas del que hablan textos como el Apocalipsis o el Infierno de Dante.

A decir de Manuel Llanes, director del teatro, "este espectáculo, que tuve ocasión de ver en 2015, en su estreno en el Festival Grec de Barcelona, al aire libre, y luego en un teatro de Valencia, es un hermosísimo descenso a los infiernos. Un trabajo comparable en calidad y belleza con los mejores espectáculos de nombres tan reconocidos como Peeping Tom o Romeo Castellucci".

Junto a Llanes, el fundador, director y coreógrafo de La Veronal, el valenciano Marcos Morau, dejaba claro ayer en la presentación de su obra que, a pesar de que la pieza gira en torno al mal, "no hemos querido describir el lugar ni representar nada concreto, aunque haya algo en la música y en el ambiente que sí recuerda vagamente a Georgia. La cueva real y el concepto del mal no son más que una excusa para trazar una imagen, un recorrido poético-alegórico que nos permite, no ya contar un mundo que ya existe, sino llegar a construir paisajes nuevos, otros mundos en los que poder vivir de otro modo. Porque no hace falta irse a ningún lugar para encontrar el infierno; el peor lugar del mundo es el que estamos construyendo ahora entre todos".

En cuanto al tipo de mal en el que mayormente se han inspirado, el coreógrafo, Premio Nacional de Danza 2013, añadió que "una de las maneras más peligrosas y más extendidas hoy de ejercer el mal es la indiferencia, el no comprometerse ni posicionarse ante él".

Voronia es la última pieza del decálogo que Morau quiere completar partiendo de lugares concretos de la geografía mundial y que ha dado ya frutos como Suecia (2008), Maryland (2009), Finlandia (2010), Islandia (2012), Siena (2013) o Nippon-Koku (2014)

Para construir este viaje lleno de imágenes y símbolos -de la religión y del poder, entre otros- Morau ha contado con la colaboración en la dramaturgia de Roberto Fratini y Pablo Gisbert y con un extraordinario equipo de ocho intérpretes, a los que se unen en Sevilla otros siete participantes locales entre los que se encuentran algunos bailarines profesionales como Juan Luis Matilla.

La Veronal, que se constituyó en 2005 como colectivo de artistas procedentes de la danza, el cine, la fotografía y la literatura, se caracteriza por un lenguaje abierto a todas las artes y por una danza en la que se dan la mano la abstracción y la figuración, el virtuosismo y un intento de desfiguración de los cuerpos.

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