El armario caribeño
Crítica 'La partida'
La partida. Drama, España-Cuba, 2013, 94 min. Dirección: Antonio Hens. Guión: Abel González, A. Hens. Fotografía: Yanelvis González, Raúl Rodríguez. Intérpretes: Reinier Diaz, Milton García, Toni Cantó, Mirta Ibarra, Luis Alberto García.
La homosexualidad clandestina parece ser el asunto central de la filmografía del cordobés Antonio Hens, que despuntará con el corto Malas compañías y que incluye un único y desigual largo previo, Clandestinos (2007).
Con el riego de no trascender el circuito del cine gay, esta Partida nos lleva a la Cuba de hoy para articular el retrato de una relación sentimental imposible entre dos jóvenes que pasan los días jugando al fútbol en los arrabales u ofreciéndose en el Malecón de La Habana a los turistas europeos que llegan a la ciudad en busca de sexo rápido.
Hens no termina de salir de cierto cliché sociológico-realista en su retrato de ese día a día de precariedad, deseos reprimidos y sueños de prosperidad (que pasan por unas zapatillas de deporte, una camiseta de la selección española y el evidente anhelo de salir de la isla) en una ciudad que se desmorona pero que parece vivir intensamente, y, mejor que en ocasiones anteriores, consigue, al menos en la primera hora del filme, mantener un cierto pulso documental en la mirada a sus hermosas criaturas y a sus cuerpos, principales motores de una acción que aspira a eliminar lo superfluo (nada de música, por cierto) para centrarse en el meollo de sus conflictos cotidianos, su doble vida y en el brote de una atracción mutua intolerable para el entorno familiar.
La cosa se precipita empero en el tercio final, cuando la evidente estructura dramática, con apuntes de tragedia caribeña, se hace más explícita de lo necesario, hasta la torpeza incluso (el personaje de Cantó, la escena final en el campo de fútbol…). Es entonces cuando los ecos y las rimas del guión saltan demasiado a la vista, cuando el deseo de ficción y moraleja se termina por imponer a los flujos inconstantes y ambiguos de la realidad, cuando el mensaje cercena la respiración de autenticidad de una película que algunos querrán ver como "valiente y necesaria" a pesar de todo.
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