El arte de la constricción

'ES UN OFICIO DE HOMBRES'. OuLiPo. Trad. Pablo M. Sánchez. Ilustraciones de Daniel Montero. La Uña Rota. Segovia, 2015. 152 páginas. 14 euros.

Ignacio F. Garmendia

18 de octubre 2015 - 05:00

Fundado en 1960 por el gran Raymond Queneau y su socio y principal impulsor el matemático François Le Lionnais, el Ouvroir de Littérature Potentielle (Taller u Obrador de Literatura Potencial, más conocido por el acrónimo OuLiPo) es una referencia de culto para los aficionados a los juegos experimentales, pero a veces olvidamos que la nómina ya clásica de sus miembros, de la que formaron parte autores maravillosos como Italo Calvino o Georges Perec, ha seguido ampliándose hasta hoy mismo. Para celebrar el L aniversario de su constitución, los actuales integrantes del grupo publicaron hace cinco años este volumen, ahora disponible en castellano, en el que varios de ellos ensayaban variaciones de un relato escrito por Paul Fournel -Autorretrato del esquiador, incluido en A solas con los atletas (1994)- donde se adecuaba la semblanza original a otros "oficios" que merece la pena enumerar: seductor, desollador, resucitador, funcionario, psicoanalista, hormiguero, renovador, tirano, escritor, bebedor, peonza, filósofo televisivo, raíz de dos, secretario, biógrafo, asesino a sueldo, blasfemo, mujer en quietud, especulador y presidente.

La constricción -base del ars combinatoria cultivado por los oulipianos- consiste en este caso, como explica el propio Fournel, en "adaptarse lo más fielmente posible al texto de partida dibujando el retrato de otro personaje", sin olvidar que cuando habla del esquiador, el relato madre -un arquetipo, viene a decir su autor- "también está hablando del oficio de cuentista". Llevando al extremo el principio que los antiguos retóricos llamaron imitatio cum variatione, sobre una misma estructura que repite algunas frases y modifica otras, los autores demuestran ingenio, buen humor y un sentido lúdico que los vincula a sus predecesores, pero también a los venerables abuelos de la vanguardia. En el epílogo, Eduardo Berti -que es junto a Pablo Martín Sánchez, cotraductor de este libro, el único miembro hispanohablante del Ouvroir- añade a la galería el Autorretrato del oulipiano, donde sin desviarse del modelo de partida resume a la perfección la paradoja en la que se sustenta la filosofía de la hermandad: "Mi oficio consiste en ponerme constricciones y en superarlas. En superarlas para ser lo más libre posible".

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