Entre Brigitte y BB

Bardot | Estreno en Movistar+

Brigitte Bardot (1934-2025) en una imagen de los años sesenta.
Brigitte Bardot (1934-2025) en una imagen de los años sesenta.

La ficha

*** 'Bardot'. Documental, Francia, 2025, 90 min. Dirección: Alain Berliner. Guion: Nicolas Bary, A. Berliner, J. Menendez, E. Thevenet. Fotografía: B. Abaza, A. Dubois, G. Tanguy. Con: Brigitte Bardot, Stella McCartney, Naomi Campbell, Claude Lelouch. 

Alain Berliner (Ma vie en rose) presentó este documental en el último Festival de Cannes, apenas seis meses antes de la muerte de Brigitte Bardot el 28 de diciembre. En él vemos a la que fuera gran icono femenino del siglo XX en su casa junto al mar en Saint-Tropez, aunque siempre de refilón, nunca frontalmente, rodeada de sus perros y caballos, fumando sus últimos cigarrillos.

Pero son apenas algunos planos del presente. El documental viaja hacia su pasado y sus orígenes, hacia su infancia y su familia (conservada en unas valiosas e inéditas filmaciones caseras), a su descubrimiento para el cine tras probar en la danza y la publicidad, a la eclosión definitiva de su condición estelar, icónica y moderna gracias a Vadim y Y Dios creó a la mujer y a una larga serie de títulos, de La verdad de Clouzot a El desprecio de Godard, que la convirtieron en la mujer más deseada (y escandalosa) del planeta.

En sus mejores momentos, Berliner consigue trenzar una suerte de biografía de la Bardot que se entremezcla con sus personajes en la ficción, de los maridos y amantes a los abortos, de la emancipación pre-feminista al acoso constante de los paparazzi, de la soledad y el aislamiento a los intentos de suicidio, de la moda a las canciones con Gainsbourg y la despedida del cine, tirando del archivo y de los testimonios (amigos, expertos, famosos, admiradores), de la voz y las declaraciones grabadas de la propia actriz, pero también de esas inevitables y prescindibles músicas, animaciones y reconstrucciones de relleno. 

Empero, todo parece encaminado hacia ese tercio final donde se reivindica ya con insistencia su labor y su legado como defensora de los derechos de los animales a través de su fundación. A pesar del tono hagiográfico, no se eluden las polémicas por sus declaraciones racistas o su apoyo puntual a la ultraderecha francesa. En cualquier caso, este Bardot sin duda poliédrico en su ortodoxia no es tanto un documental cinéfilo, tal vez lo que más se echa de menos, como un filme deudor de los estudios culturales y una perspectiva siempre interna que no permite disensiones, matices ni mayores honduras más allá de la aclaración de malentendidos o la petición de disculpas. Queda, eso sí, la figura de una mujer hermosa, libre y emancipada que vivió como quiso y siempre un poco por delante de su tiempo.   

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