La película más ‘audaz’ para el espectador más ‘inteligente’
Beau tiene miedo | Crítica
La ficha
· 'Beau tiene miedo'. Comedia/Drama/Terror, EE UU, 2023. 179 min. Dirección y guion: Ari Aster. Música: The Haxan Cloak. Fotografía: Pawel Pogorzelski. Intérpretes: Joaquin Phoenix, Nathan Lane, Amy Ryan, Kylie Rogers, Armen Nahapetian, Parker Posey, Patti LuPone, Stephen Henderson.
Ari Aster se dio a conocer con la exageradamente aclamada Hereditary, considerada cine de terror de autor que utiliza el género para abordar cuestiones más serias. Se lo debió creer y su segunda película fue la fatua Midsommar en la que extrema el procedimiento del terror como elemento desasosegante de (presunta) indagación en la naturaleza humana sobre la que Aster, al parecer, no tiene muy buena opinión. Me recordó un viejo trullo sobrevalorado –de culto se dice- llamado El hombre de mimbre (1973). Como parte, porque ya no hubo unanimidad, de la crítica le siguió aplaudiendo ahora ha ido más lejos y se descuelga con Beau tiene miedo. Esta vez la recepción ha sido más negativa; pero es de suponer que el hombre lo atribuirá a lo incómodo y arriesgado de su propuesta. Ya saben, salir de la zona de confort y todo eso.
El hombre más desgraciado del mundo que vive en el peor barrio del mundo habitado por las peores (o más desquiciadas) personas del mundo emprende, tras sufrir lo indecible incluido una especie de Trump-secuestro, el peor viaje que se recuerde en busca de la peor madre del mundo. A lo largo de tres horas que parecen seis Aster, basándose en un corto -¡de 7 minutos!- rodado por él en 2010, se entrega a una auto orgía de presunta creatividad exploradora de los infiernos de la mente, ansiedades, traumas, miedos, representados por personajes-símbolos que nunca llegan a ser ni lo uno ni lo otro. Más bien muñecos mecánicos de un ferial túnel del horror estropeado.
Pueden citar a Jodorowski, al Polanski de El quimérico inquilino, a Lynch, a Aronofsky, a Östlund y a cuantos maestros de la oscuridad y urdidores de pesadillas goyescas o surreales se les ocurra. La estructura es la de un puzle de escenas mal engarzadas -el viaje a los abismos de la mente lo permite todo- que empieza regular, sigue mal y termina peor. El prestigio del director supongo que es la clave de la participación del gran Joaquin Phoenix en esta orgía de autocomplacencia en principio dirigida a un público que se debe tomar en serio el subtítulo de La codorniz: “La revista más audaz para el lector más inteligente”.
También te puede interesar
Lo último