El 'buen moro' y el renegado
Los estudios sobre la política africanista de la España del siglo XX han experimentado un repunte coincidiendo con el medio siglo de la guerra del Sidi Ifni y los cien años que nos separan ya de los acontecimientos más conocidos de las campañas de Marruecos.
No se trata del orientalismo español que frecuentaron algunos escritores entre los años veinte y los cuarenta de la pasada centuria, atraídos por el sueño de una acción civilizadora sobre el pueblo vecino. De ellos ha dado cuenta Gil Grimau subrayando el contenido emocional de esta reconquista dialéctica (quizás compensatoria de la dolorosa perdida de Cuba). Tampoco hablamos de los estudios de historia militar, de carácter descriptivo, que retienen, sin embargo, el valor de la fuente informativa. Lo hacemos de una nueva generación de investigadores, entre los cuales se sitúa la autora de este volumen, que ha dado un vuelco historiográfico a la interpretación sobre la ocupación española del reino jerifeño.
María Rosa de Madariaga que ya sorprendió a público y crítica en su España y el Rif. Crónica de una historia casi olvidada (2008), aborda el relato biográfico del caudillo y guerrillero moro Abd el-Krim, personaje clave para comprender la cultura rifeña del siglo XX. Biografía entendida, aquí, como relación del hombre con su medio, que en este caso puede leerse, asimismo, como hibridación entre las costumbres de las cabilas norteafricanas donde nació El Jatabi y la cultura colonial en la que se educó. Nunca oposición en abstracto, pues una relación secular ligaba a las comunidades costeras musulmanas y cristianas, antes bien, cruce, batalla, hibridación y mestizaje. Experiencias trenzadas, en la conciencia del alfaquí rifeño, por el afán de sacar a su pueblo del atraso secular, mediante la acción civilizadora de España.
Los grandes episodios de las guerras del Rif, aquellos que dejaron más honda impresión en la memoria de los españoles, adquieren nuevo relieve sobre el fondo de la tradición secular de la yihad y la protohistoria de los levantamientos de héroes cabileños, que la autora recupera con documentación original de los archivos militares. Abd el-Krim padre, como otros jefes locales, quiso guardar equilibrio en tan delicado escenario, manteniendo fidelidad a España, devoción al Sultán como jefe espiritual y obligación a sus contríbulos, una difícil ecuación que su hijo no logrará conservar en el seno de un reino que empezaba a ser objeto de la codicia de las potencias europeas.
El episodio de Alhucemas (reescrito sobre fuentes inéditas del Archivo General de la Administración) revela el fracaso de esta opción política, vía intermedia que se inclinaba por la transición pacífica del clientelismo feudal a un protectorado español integrador. La presión tribal y la corta visión del mandato militar lo hicieron imposible. El Jatabi se echó al monte y el moro amigo devino entonces moro rebelde en los informes oficiales, inaugurando la visión maniquea que nos trasmitió el franquismo sobre el pueblo marroquí, echando mano de viejos clisés, al distinguir el "buen moro" del renegado.
Aprovechando la conmoción de Annual, y la desconfianza occidental respecto a la capacidad española de mantener una tutela duradera sobre el montañoso territorio, Abd el-Krim ensayó, entonces, un ideal de estado rifeño, de inspiración republicana y base tribal, donde quiso plasmar sus aspiraciones regeneracionistas. El marco de la Sociedad de Naciones le hizo albergar, incluso, esperanzas de un reconocimiento internacional que, sin embargo, nunca llegó, erosionado por la disgregación de los linajes locales y torpedeado por la actuación del lobby franco-argelino.
Con la deportación de Abd el Krim a la isla de Reunión, en 1926, se inicia el largo exilio del líder rifeño y termina la biografía coral que nos regala María Rosa de Madariaga. Un texto limpio, que no ignora las contradicciones del protagonista, pero repara el injusto olvido al que le condenó la historiografía española. No mejor suerte gozó su figura entre sus compatriotas a la vista de la amenaza que sus ideales republicanos podían representar para la construcción de la nueva monarquía alauita.
María Rosa de Madariaga. Madrid, Alianza, 2009. 556 páginas. 24 euros.
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