Una cantaora que es un género en sí misma
Crítica de Flamenco
La ficha
**** 'Encuentro'. Cante: Carmen Linares. Guitarra: Miguel Ángel Cortés. Piano: Pablo Suárez. Percusión: Karo Sampela. Violonchelo: José Luis López. Vientos: Ramiro Obedman. Palmas: Rosario Amador, Ana María González, Triana Baeza. Baile: Vanessa Aibar. Lugar: Teatro Maestranza. Fecha: Viernes 31 marzo. Aforo: Tres cuartos de entrada.
Linares cantó música de Falla. Y de otros que no estaban acreditados como Chacón, Juan Carlos Romero, Morente, Manolo Sanlúcar, ... Y de otros a los que llamamos populares porque no recordamos sus nombres. Cantó poemas de Lorca, Juan Ramón Jiménez. Y de otros que no estaban acreditados como Ortiz Nuevo, María Lejárraga ... Incluso sonaron Debussy y Satie. La cantaora es un género en sí misma y por eso puede conferir unidad a una propuesta tan heterogénea como esta. La versión de El amor brujo es tan impresionista como contemporánea, incluyendo una nueva coreografía, en esta caso de Aibar, que lo bailó todo. Excepto la Danza del fuego. La elegancia, la exquisitez, no sólo para elegir los poetas que le conmueven, también las músicas y los músicos, como unos expléndidos Camerata Flamenco Projet, no acreditamos como grupo, que han llevado a cabo unos arreglos brillantes, genuinos y que contribuyen también con ello a la unidad de la propuesta.
Carmen Linares es un género en sí misma. Es versátil, es voraz. Le interesan todas las músicas, todas las poesías. Aunque cuando se quedó a solas con el piano de Pablo Suárez, para unos poemas de Jiménez, el espectáculo ganó intensidad, por íntimo. Precisamente en el mínimo encontró el máximo, como en la seguiriya con Cortés, preciso y poderoso toda la noche el guitarrista, también en su solo portentoso. Carmen Linares es un género en sí misma porque es capaz de dotar de ese sello de elegancia, exquisitez, buen gusto, que es su seña de identidad al repertorio más diverso. Por eso forma parte ya de la historia del cante.
Destacar también el baile, muy físico, de Aibar y su versión frenética y aristosa, sombría y contemporánea de El amor brujo.
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