Cultura

Y la colección Carranza llegó al Alcázar

  • Tras 14 años de "tortuosa espera", Vicente Carranza inauguró ayer la muestra de 171 piezas de cerámica, desde los siglos XII al XVIII, seleccionadas de entre las mil que componen la serie que ha donado a Sevilla

Comentarios 5

Catorce años de espera producto, en gran medida, de la dilación política local se resolvieron ayer con la inauguración de la exposición Lozas y azulejos de Triana. Colección Carranza, formada por 171 piezas que se exhibirán de forma permanente en tres salas del Cuarto del Almirante del Real Alcázar de Sevilla (las que habitualmente se han utilizado para las exposiciones temporales) y que suponen un recorrido por la historia de la cerámica hispalense desde el siglo XII al XVIII. Con la apertura de este espacio para acoger algunas de las piezas de cerámica realizadas en Triana más importantes de cuantas se conservan en España, se consuma así el "sueño" del coleccionista Vicente Carranza, que ha donado esta magnífica serie de cerámicas -valorada en más de un millón de euros- de forma gratuita a la ciudad de Sevilla, como años antes hizo con Daimiel (Ciudad Real), su pueblo natal, y Toledo. Finalmente, la fórmula jurídica elegida para esta cesión ha sido el comodato, que garantiza que, pasados 20 años, el acuerdo sea prorrogable si así lo deciden los herederos.

Lejos de mirar atrás con resentimiento para recordar el "tortuoso camino" administrativo que ha recorrido la colección Carranza, su propietario quiso centrar su discurso de inauguración en el amor a este arte "mal llamado menor" al que ha dedicado su vida. "Después de recorrer cientos de hogares y conventos, los platos y lozas de Triana regresan a su Sevilla del alma con sus colores y recuerdos", declaró el octogenario coleccionista, quien, visiblemente emocionado, recordó también la labor de investigación sobre la cerámica sevillana de su hijo Miguel Ángel, fallecido a los 38 años y a cuya memoria está dedicada la muestra.

Y aunque el de ayer fue un día grande, también fue el momento idóneo para recordar en público los compromisos adquiridos por parte del Ayuntamiento hispalense. "Aunque estoy feliz, no estoy satisfecho", declaró Carranza. Pues a estas tres salas -la primera, dedicada a la cerámica musulmana y mudéjar; la segunda del Renacimiento y la tercera, donde se exponen piezas del siglo XVII a principios del XVIII-se debe sumar, en el futuro, una cuarta para albergar las piezas correspondientes al siglo XIX y XX. Asimismo, la colección Carranza de cerámica sevillana donada a la ciudad se expondrá también, según lo previsto, en el futuro Museo de la Cerámica de Triana, cuyas obras "están en marcha" pero "no estará terminado en 2011", según las previsiones que maneja la delegada de Cultura, Maribel Montaño. Aunque para la "cesión" de la cuarta sala es necesario el acuerdo de los miembros del Patronato del Alcázar -la próxima reunión se celebra el día 15, pero este tema no está en el orden del día, según Montaño-, con lo que habrá que esperar a 2011. Asimismo, la también portavoz municipal declaró a este medio que el "traslado, restauración, montaje, seguro y vigilancia de la muestra han tenido un coste de 400.000 euros, aportados en exclusiva por el Ayuntamiento a través de ICAS".

El otro protagonista de la jornada fue el comisario de la muestra, el catedrático de Historia del Arte Alfonso Pleguezuelo. Con la producción de la empresa GPD (autora de la antológica El Joven Murillo en el Bellas Artes), el profesor de la Universidad de Sevilla ha diseñado un elegante recorrido por la historia de la cerámica sevillana -"y, por tanto, por la historia de la propia ciudad"- por el que fue felicitado con entusiasmo por el público que acompañó a la familia Carranza en este "gran día". Para "mostrar las piezas en su contexto", las paredes de las tres salas, tituladas Azulejos de la Sevilla Mudéjar, Dorados de Triana y, por último, Un mundo de devotos y galantes, están enteladas con una reproducción de una selección de piezas de cada época, una novedosa aportación a la museografía local. Junto a los fondos exhibidos, la otra estrella del recorrido es un vídeo proyectado sobre el suelo de la segunda sala a través del que se recorre la historia de esta valiosa colección de cerámicas.

El inusual gesto de generosidad mostrado por este coleccionista privado fue premiado ayer con la concesión de la medalla de la Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, según anunció al propio Carranza la presidenta de la institución, Isabel de León.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios