Si no te hubiese conocido | crítica Trágico cierre de temporada

Marta Hazas y Unax Ugalde en una escena de 'Si no te hubiese conocido'. Marta Hazas y Unax Ugalde en una escena de 'Si no te hubiese conocido'.

Marta Hazas y Unax Ugalde en una escena de 'Si no te hubiese conocido'.

Deprime bastante ver al Centro Dramático Nacional detrás de proyectos pseudoteatrales como éste, donde casi todo –la escena durante la mayor parte de la obra es literalmente una pantalla blanca– remite al degradado universo audiovisual de interrupciones constantes, giros “de guión” y siniestras cortinillas televisivas. Si el anhelo era la imagen y el sonido y se quería tratar el tema de “las bifurcaciones de la vida”, bien podría Sergi Belbel haberse inspirado en La vida en un hilo de don Edgar Neville, que para eso tenemos un patrimonio cinematográfico español.

Los vaivenes narrativos, por constantes no menos previsibles, de Si no te hubiese conocido la condenan desde la escena inaugural a un ritmo frenético donde lo trágico y lo liviano se hilan sin solución de continuidad, lo que sobre todo afecta (obviemos las viejas cuitas de la ética de la representación) a unos actores incapaces de responder a tamaña exigencia: desde los tiempos de Sacha Guitry no se veía hablar tan rápido a un actor, un Unax Ugalde monocorde, mientras que a Marta Hazas, al menos, se le deja respirar cantando.

Que una obra sobre el vértigo de la virtualidad y la apertura al cosquilleo de la “vida no vivida” se ejecute desde un entramado tan rígido y sobreescrito, tan poco natural y misterioso, resulta desalentador. Por estos caminos embarrados de lo teledirigido buena parte del cine narrativo se extravió hace tiempo. Precisamente por eso, para sentir el pálpito de lo vivo, se sigue yendo al teatro. En el CDN lo deberían saber.