Pregón taurino

"Los españoles que quieren dejar de serlo luchan contra la Fiesta"

  • Esperanza Aguirre se convirtió ayer en el Lope de Vega en la primera mujer que pregona la Feria de Abril. Defendió el valor, la valentía y la buena educación como señas de Sevilla.

Comentarios 40

Esperanza Aguirre ha sido una pionera en la historia de la política española de las últimas décadas. La primera mujer -y única hasta ahora- en presidir no sólo el Senado sino también la Comunidad de Madrid. Ayer a mediodía se convirtió, además, en la primera pregonera de la Temporada Taurina de la Real Maestranza de Sevilla. En su intervención, que duró la hora prevista pero sin que se parase una sola vez a mirar su discurso, que reprodujo con una memoria privilegiada, Aguirre mostró su orgullo por tener un "encaste bravo y valiente", a pesar de lo cual confesó que hay años en los que ella misma se da miedo por su "temeridad y osadía. Y este de 2014 está siendo mi año más temerario". 

No aludía, desde luego, a su indebido aparcamiento en el carril bus de la Gran Vía madrileña, sino a las diversas comparecencias públicas que ha tenido recientemente, de la Cámara de los Comunes londinense hasta el teatro Lope de Vega, donde ayer arrancó "un año taurino que será especial y por el que Sevilla seguirá siendo la plaza más prestigiosa del mundo", a decir del delegado municipal de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano, encargado de abrir el acto. 

La pregonera, que comenzó asegurando que "me gustan los Toros, así con mayúscula, como hay que escribirlo cuando se trata de definir la Fiesta Nacional de España por antonomasia", recordó en su intervención los diversos pasos que ha dado en su carrera política para "defenderla de los malandrines que quieren acabar con ella", como el haber sido la primera en impulsar, en su etapa de presidenta de la Comunidad de Madrid, la declaración de Bien de Interés Cultural de la Fiesta de los Toros. 

Aguirre aseguró que, aunque los Toros siempre han tenido sus detractores, "lo malo es que los que ahora se oponen a la Fiesta no están ni mucho menos a la altura intelectual de los que la repudiaban hace un siglo. Porque la decadencia de los antitaurinos es más que evidente. ¿Cómo podemos comparar a los actuales con los Joaquín Costa, Unamuno, Azorín, Baroja, Maeztu, Ramón y Cajal o Giner de los Ríos, que también fueron antitaurinos, pero de mucha mayor talla?". En contraposición, la dirigente popular citó a otros intelectuales que hoy defienden la lidia, "pensadores de la talla de Albert Boadella, Fernando Savater o Víctor Gómez Pin, que me han precedido en esta tribuna, o jóvenes filósofos como Antonio José Pradel, que acaba de publicar un ensayo sobre la quietud en el toreo". 

Tras reconocer que algunos antitaurinos actuales son personas "bienintencionadas" que creen que "el respeto y el amor por la naturaleza están reñidos con ofrecer a los toros, después de haberlos criado y cuidado como a reyes, la oportunidad de luchar en la plaza", la pregonera declaró que "lo peor son esos otros antitaurinos que lo son especialmente o esencialmente por ser antiespañoles. Que lo son porque saben muy bien que los Toros simbolizan mejor que nada la esencia misma de nuestro ser español. Y por tanto, en su afán por acabar con España, buscan desprestigiar y, si pueden, prohibir los toros por decreto. Por eso, y sólo por eso, los españoles que quieren dejar de serlo luchan contra la Fiesta". 

La pregonera abundó también en elogios al aire, la luz y el olor de la capital andaluza. Hasta aprovechó para recitar, en primicia, un poema que su amigo Jon Juaristi ha escrito sobre esta ciudad donde residió dos años. "Nada puede compararse a Sevilla en abril, como dijo el inglés Havelock Ellis en su obraEl alma de España. Todo en Sevilla es belleza. Por eso no es extraño que de aquí surjan los grandes artistas como por generación espontánea. Pintores sevillanos como Velázquez y Murillo. O como Alonso Cano y Zurbarán, que aquí se educaron y se hicieron grandes. Poetas como Bécquer, los Machado, Cernuda, Aleixandre, Gutierre de Cetina o Fernando Villalón, que además de poeta era ganadero de toros bravos". 

Antes, Aguirre dedicó un amplio y emotivo tributo a sus antepasados, sobre todo a sus tatarabuelo y bisabuelo, farmacéuticos de la Puerta del Sol y contemporáneos de las principales figuras de la segunda mitad del siglo XIX. Un recorrido personal y sentimental que le permitió ahondar en sus recuerdos más privados: "El amor a los toros me lo transmitieron después del cristianismo y del amor a la Patria, que son los valores esenciales que aprendí en mi casa, por eso también comprenderán que a lo largo de toda mi vida política siempre haya procurado defender y fomentar nuestra Fiesta Nacional por antonomasia. Posiblemente nuestra sociedad de hoy no da valor al valor; hay demasiados cobardes en todos los ámbitos. Pero ser valiente es un valor, un mérito, una virtud y hay que reconocerlo así, como lo reconocen los millones de aficionados que van a los toros desde hace siglos". 

El encargado de presentar a la pregonera fue el ex presidente de la Junta de Andalucía José Rodríguez de la Borbolla, que insistió en que "no todos tenemos que coincidir con Esperanza Aguirre en todo, ni siquiera en su propia visión de España" pero "sí somos muchos y muchos los que coincidimos con ella en el afán por España, en la idea de mantener y engrandecer España". "España existe, no es una invención histórica ni una realidad estatal contemporánea", apostilló. 

De la "por todos conocida" biografía de Esperanza Aguirre y Gil de Biedma -condesa consorte de Bornos, ministra, senadora, presidenta del Senado, concejal de Madrid, presidenta del PP de Madrid y de la Comunidad de Madrid-, Rodríguez de la Borbolla recalcó que "es una persona libre, sin ataduras ni dependencias últimas insalvables, porque cuando empezó a trabajar en política ya tenía construido un camino de vuelta hacia su vida profesional y privada". Quizá por eso, destacó, "Aguirre es una mujer que ha sabido ganarse el protagonismo en la España de nuestro tiempo. Una mujer con carácter, con criterios propios y con coraje para defenderlos. Una mujer que ha competido consigo misma, y con mujeres, y con hombres, en batallas directas, arriba y abajo, y que ha triunfado en sus proyectos fundamentales... Una mujer con perfiles nítidos, definidos por sí misma, que normalmente no deja indiferente al auditorio cuando habla, y con un sitio propio en el mundo. Un sitio propio conquistado, y no regalado por ser mujer, en la España de nuestro tiempo". 

Con tan encendida alabanza, no es de extrañar que Aguirre y Gil de Biedma, antes de concluir su pregón, agradeciera "de corazón" a Rodríguez de la Borbolla sus palabras "demasiado generosas y cordiales" al tiempo que recordaba al auditorio -lleno total en el Lope de Vega- que fue "un buen presidente de la Junta de Andalucía y es un gran aficionado". "Una generosidad y una cordialidad que a mí me gustaría que fueran moneda de cambio mucho más corriente en las relaciones entre los políticos de distintos partidos. Bueno, e incluso entre los del mismo partido", dijo Aguirre, en uno de los momentos de su intervención más aplaudidos y jaleados por el público. 

La pregonera había subido a la tribuna del Lope para anunciar el comienzo de la Feria de Sevilla "con emoción y agradecimiento" a la Real Maestranza y al Ayuntamiento de una ciudad "en la que se respira el aire de las grandes capitales de la cultura del mundo". Sevilla sucedía así a Londres en el corazón de su agenda, pues hace menos de un mes la ex ministra de Cultura habló de España y de Inglaterra en la Cámara de los Comunes, a las orillas del Támesis. "Gracias a la buena y valiente casta de la que vengo y gracias, todo hay que decirlo, a que mis padres se ocuparon de que aprendiera inglés de pequeña, salté al ruedo de Westminster y toreé el para mí difícil morlaco sin escurrir el bulto en ningún momento. Por si no había sido pequeña la temeridad de hacer el paseíllo en Westminster, ahora me encuentro en el patio de cuadrillas de la única plaza del mundo que me infunde más respeto que aquella: Sevilla". 

Aguirre elogió la erudición literaria y taurina de los pregoneros que la han precedido, destacando su amistad con el galés Lord Garel-Jones, el dramaturgo Albert Boadella y el Premio Nobel Mario Vargas Llosa. También alabó los conocimientos de los grandes aficionados Pedro Romero de Solís, Rafael Atienza y del "maestro de críticos" que es Andrés Amorós. 

La también sobrina del poeta Jaime Gil de Biedma, que cuando fue ministra de Educación y Cultura tomó la iniciativa de incorporar la Tauromaquia a las Medallas de Oro de las Bellas Artes, "pues estoy bastante convencida de que una corrida de toros es el espectáculo que más se acerca a lo que Wagner llamaba la obra de arte total, a la que él aspiraba con sus óperas", recordó también a Javier Arenas, que fue quien le sugirió la idea de que fuera "el maestro de Ronda, Antonio Ordóñez", el primero que accediera al tratamiento de Excelentísimo por méritos taurinos. 

Tras citar a algunos de los más grandes toreros sevillanos -"porque ellos han ayudado a que Sevilla sea lo que es"- e incidir finalmente en Curro, "Curro el único", presente en el Lope junto a su esposa, Carmen Tello, y al duque de Alba, Alfonso Díez, y al que se dedicó una cerrada ovación, Aguirre aprovechó, antes de despedirse, para reivindicar "la buena educación, materia en la que hasta el sevillano más humilde podría ser catedrático".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios