Flamenco

El sueño delirante de Patricia Guerrero

  • La bailaora granadina, Premio Nacional de Danza 2021, ultima los ensayos de ‘Deliranza’, el nuevo espectáculo con el que pisará por primera vez el Teatro Maestranza el 14 de septiembre en la Bienal y que estrena el 27 de junio en Mont de Marsan

Un momento del adelanto de la obra que se ha presentado en los medios en el Teatro Central.

Un momento del adelanto de la obra que se ha presentado en los medios en el Teatro Central. / Antonio Pizarro (Sevilla)

Del duelo que supone abandonar o descartar aquello en lo que llevas trabajando semanas, de la emoción del hallazgo, de la derrota, de los fantasmas que reaparecen, del vértigo, de ese placentero letargo que se produce sólo en situaciones extremas… De todas las sensaciones que experimenta un artista en el proceso creativo de un espectáculo, previo a su estreno, es de lo que habla la bailaora Patricia Guerrero en Deliranza, la nueva propuesta con la que pisará por primera vez el Teatro Maestranza (20 horas) el próximo 14 de septiembre dentro de la Bienal de Flamenco de Sevilla y que estrenará antes el 27 de junio en el Festival Mont de Marsan de Francia y el 8 de julio en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, coproductores ambos junto a la cita sevillana.

Así, como la Alicia en el País de las maravillas de Lewis Carroll, la bailaora y coreógrafa cruza el espejo para sumergirse en una suerte de ensoñación que le permite “trabajar desde la libertad” y explorar "los límites del baile" deteniéndose y dejándose llevar por la emoción de cada paso, como ha explicado ella misma en el ensayo abierto que ha tenido lugar este miércoles en el Teatro Central.

La artista muestra la trastienda de la creación y los ensayos interminables en una atmósfera inquietante que la lleva a explorar nuevos límites

En este sentido, en la pieza del adelanto que se ha presentado a los medios, encontramos a una bailaora casi enajenada que, en una atmósfera entre inquietante y surrealista, sucumbe al delirio de la danza e invita al público a adentrarse en la trastienda de la creación. De esta forma, desprendiéndose de la fuerza arrebatadora que inspiraba en sus primeras apariciones sobre los escenarios, Guerrero aparece aquí más relajada, buscando nuevos movimientos y líneas en su cuerpo, jugando a bailar con la inocencia y la frescura de una niña, pero desde la madurez y la confianza de una trayectoria de reconocimientos.

Deliranza se sitúa, por tanto, en esos “intensos y agotadores” periodos de ensayos, de jornadas interminables, donde el creador entra en un trance que “que le lleva a traspasar los límites del mundo cotidiano, romper con la lógica y acceder a las transformaciones y peripecias de su propia reflexión”. Una duermevela que le deja modificar la perspectiva del plano y descubrir otras dimensiones en un mundo onírico, entre la inconsciencia y lo real, entre el sueño y el mito.

De esta forma, tras los éxitos de Catedral (Giraldillo al Mejor Espectáculo en la Bienal de 2016) y de Distopía (2018) y el Premio Nacional de Danza 2021 que le concedió el pasado año el Ministerio de Cultura por “haber sabido incorporar desde el flamenco más tradicional nuevas formas y estéticas en su baile”, Guerrero reaparece para afrontar “otros retos coreográficos y transitar espacios escénicos y sonoros inexplorados”. En este caso, el de la danza butoh, como ha relatado durante el encuentro.

De hecho, el punto de partida de la obra nace a raíz de su descubrimiento y atracción por esta disciplina nipona (nacida en los años cincuenta del siglo pasado y que, visualmente, se reconoce por el uso de movimientos erráticos y grotescos, en muchos casos repetitivos) y de la residencia artística que comparte con el bailarín Martí Corbera, especialista en butoh e integrante de la propuesta. A partir de este momento, la bailaora comienza “un largo pero productivo proceso” para construir este imaginario, acompañada de nuevo por la dirección escénica y dramaturgia de Juan Dolores Caballero ‘El Chino’, con quien ha trabajado también en sus dos últimas producciones y “gracias a quien me siento firme y segura en escena”.

Además, la joven coreógrafa cuenta con la dirección artística del guitarrista Dani de Morón y la composición musical del teclista Óscar Álvarez, el percusionista, Agustín Diassera y los cantaores Sergio ‘El Colorao’ y Amparo Lagares. Un elenco “de primer nivel” al que se suma un cuerpo de baile de siete bailarines solistas -Martí Corbera, Maise Márquez, Gloria del Rosario, Ana Pérez, Hugo Sánchez, Ángel S. Fariña y Fernando Jiménez-, “con los que la calidad está garantizada y con los que hemos creado un grupo fuerte a nivel artístico y personal”, ha querido resaltar Guerrero.

Tanto el director de la Bienal de Flamenco, Chema Blanco, como el director del Instituto Andaluz del Flamenco, Cristóbal Ortega, han coincidido en señalar la evolución de la bailaora granadina, “a la que hemos visto crecer en Sevilla”, y su “valentía” para asumir arriesgados desafíos. Por eso, ha apuntado Blanco, en esta edición “había que abrirle un nuevo espacio como el Maestranza para que este teatro acoja también a estas nuevas generaciones de maestros y maestras que van llegando”.

Patricia Guerrero, que fue también Giraldillo a la artista Revelación en 2012 y que sorprendió al público en la pasada edición con Paraíso perdido, junto a Fahmi Alqhai, se convierte de esta forma en una de las grandes protagonistas de la presente Bienal, de la que es también imagen de su cartel junto a Manuela Carrasco, Eva Yerbabuena y María Moreno.

Por su parte, Lionel Niedzwiecki, el nuevo director de Mont de Marsan que inaugura Guerrero, y Antonio Moral, director del Festival Internacional de Música y Danza de Granada, han querido incidir en la importancia de la colaboración entre instituciones para fomentar y apoyar la creación artística.

Las entradas para la cita en la Bienal de Flamenco pueden adquirirse ya a través de la página web (labienal.com), la página web del ICAS (www.icas-sevilla.org) y en taquillas del Teatro de la Maestranza.

 

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