Los fascinantes viajes de Julio Manuel de la Rosa
El autor publica 'El narrador de fantasías' y 'Conjeturas sobre la Bicha', dos libros con los que se inicia la colección 'Relatos del desertor del presidio' del editor Pedro Tabernero
En la fecunda producción narrativa de Julio Manuel de la Rosa cohabitan, según José Manuel Caballero Bonald, "una palmaria solvencia lingüística y un seductor trasiego imaginativo", pero el esmero en la prosa y esa generosa inventiva no son los únicos pilares sobre los que el autor de Fin de semana en Etruria ha construido su obra. En los libros firmados por De la Rosa (Sevilla, 1935) se advierte el amor por la literatura de un escritor que ha impregnado sus páginas de la lectura de los clásicos -Bonald cita a Cervantes, Quevedo, Onetti y Faulkner- y ha erigido así un universo fértil, casi inagotable, que resiste las embestidas del tiempo.
Ahora, De la Rosa ha encontrado un vehículo -en realidad se trata de un viejo proyecto que ve la luz ahora- para expresar su gratitud a aquellos personajes y autores que le marcaron. El narrador de fantasías, volumenque cuenta con ilustraciones de Nicole Claveloux y que abre la colección Relatos del desertor del presidio que ha iniciado el editor Pedro Tabernero, está protagonizado por un personaje de dimensiones casi trágicas: un contador de historias del que se desconoce su identidad, que "siempre acaba de regresar de un largo viaje presidido por la maravilla y el terror" y que enlaza una travesía tras otra para saciar una curiosidad "voraz". Su rostro y su voz se adaptan a los relatos a los que asiste: en su mirada se suceden los prodigios que concibieron escritores sacudidos por el asombro, un amplio abanico en el que tienen cabida desde Dante Alighieri, Bécquer, Julio Verne o Robert L. Stevenson a Sánchez Ferlosio, Juan Rulfo o Jorge Luis Borges. En total, De la Rosa revisita una veintena de obras maestras de la literatura tocadas por la mano de lo fantástico.
De la Rosa también está detrás del otro título de la colección Relatos del desertor del presidio, una propuesta que para Tabernero "nos invita a bucear en las profundidades de lo misterioso, lo fantástico, lo absurdo, lo paranormal, lo surreal, lo sorprendente, lo mágico, lo terrorífico". En el segundo título, Conjeturas sobre la Bicha, en la que el texto del autor sevillano se acompaña de las ilustraciones de Alfredo González, narra la inquietud de una comunidad rural por la aparición de un reptil de tamaño descomunal y fuerza insospechada. Un relato en el que más allá del recurso de la leyenda se palpa el sufrimiento de un pueblo oprimido. "Algunos hemos conocido una Andalucía interior en la que los rastros de un pasado terrible se filtraban a través del silencio cobrando una forma de mitología", sostiene Antonio Muñoz Molina. El Premio Príncipe de Asturias de las Letras señala en el prólogo de Conjeturas sobre la Bicha que reconoció "un mundo muy parecido al de mi niñez desde las primeras líneas de esta narración de Julio M. de la Rosa. En la memoria de los mayores, y más aún en la de los niños, el pasado se vuelve legendario más allá de la frontera de lo vivido y recordado".
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