La influencia de Sevilla en Cervantes
Un estudio de catedráticos de la Hispalense expone que las experiencias sevillanas del escritor "fueron determinantes" para fraguar el género de novela urbana.
Las experiencias sevillanas de Miguel de Cervantes "fueron determinantes" para que el autor de El Quijote fraguara el nuevo género literario de la novela urbana, según un estudio de los catedráticos de Literatura de la Universidad de Sevilla Rogelio Reyes Cano y Pedro M. Piñero Ramírez.
Sevilla fue para Cervantes "no tanto un espacio físico que reflejar con una estética realista cuanto el destilado literario de la rica y siempre sorprendente condición humana, polo de atracción de toda la creación cervantina", según señalan ambos autores en La imagen de Sevilla en la obra de Cervantes. Espacio y paisaje urbano (Universidad de Sevilla).
"El patrón genérico de la novela urbana" fue una de las "más grandes aportaciones" de Cervantes "y sin duda en la que Sevilla resultó más decisiva", según ambos profesores.
El estudio define la Sevilla de la época como una especie de Babilonia y como una ciudad "brillante y cosmopolita y a la vez sórdida y miserable", en la que el escritor encontró "un riquísimo vivero de personajes, lances y situaciones que, reelaborados estéticamente, convirtieron la ciudad en un auténtico laboratorio para el quehacer literario innovador" del genial escritor.
"Sevilla será un espacio determinante en su concepción de alguna de sus Novelas Ejemplares, en las que Cervantes crea un modelo de relato urbano que no podría entenderse sin su conocimiento de una gran ciudad abierta y cosmopolita como era aquella, escenario de tipos, lances y episodios enteramente nuevos, propios de un mundo que vivía en continua transformación", según el estudio.
La prolongada estancia de Cervantes en Sevilla -"la ciudad más dinámica de la España de entonces" y "un fascinante vivero de situaciones"- "resultó decisiva en su visión del mundo y en la ideación de alguna de sus obras y patrones genéricos más personales".
Aquella ambivalente urbe que Cervantes "gozó y padeció a partes iguales se revela muy gráficamente en su rica y abigarrada tipología humana, sus pintorescos ambientes y su destacado papel como metrópolis moderna y enclave comercial en las relaciones entre Europa y el Nuevo Mundo americano".
La mezcla de razas, culturas y registros sociales que se produjo en aquella Sevilla, entonces una de las ciudades más pobladas del mundo, no escapó, según Reyes y Piñero, a "la sagaz mirada del escritor", quien trasvasó todo aquello a sus textos "genialmente", "con su agudeza crítica, su fina sutileza y su peculiar ironía".
El estudio de Reyes y Piñero describe "la presencia de Sevilla en Cervantes" a través de varios apartados, como la Sevilla del río, la del comercio, la del poder, la del altar, la de los barrios y la de extramuros, entre otros aspectos de la ciudad que funcionan como capítulos con sentido propio e independencia de los restantes, aunque también puede hacerse una lectura lineal de ellos.
"El suceso más sonado de estos años sevillanos de Cervantes fue sin duda su ingreso en la Cárcel Real, en la que fue recluido como consecuencia de la quiebra de un banquero al que el escritor había confiado el dinero cobrado en sus labores recaudatorias", según los autores.
En la cárcel entró en septiembre de 1597 y salió en los primeros meses del año siguiente "y allí pudo conocer de primera mano el mundo y el léxico del hampa" que tan vivamente reflejó en Rinconete y Cortadillo y en el drama El rufián dichoso, además de ser "el lugar en el que Cervantes concibió la idea de escribir El Quijote".
El hidalgo manchego nunca pasó de Sierra Morena pero la metrópolis andaluza será aludida con frecuencia en las páginas del libro y, en esas alusiones, Sevilla aparecerá casi siempre como "un lugar asociado a las Indias, a la opulencia económica y a la marginalidad social".
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