Los límites de la percepción
II Ciclo de Música Contemporánea Zahir Ensemble. Director: José María Sánchez Verdú. Programa: Contrapuntos I-IV de 'El arte de la fuga' de Johann Sebastian Bach; 'Etwas Ruhiger im Ausdruck' de Franco Donatoni; 'Tauromaquias', 'Hekkan' y 'Arquitecturas del límite' de José María Sánchez Verdú. Lugar: Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Martes 14 de junio. Aforo: De media entrada a un tercio.
Para el quinto y último concierto de su segundo ciclo en Cajasol, Zahir Ensemble dio carta blanca a José María Sánchez Verdú (Algeciras, 1968), uno de los compositores fundamentales de la actual escena internacional, y el músico gaditano programó un recital dominado por una de las ideas que alimentan de forma recurrente su rico universo estético: el de la arquitectura, esto es, la capacidad para construir amplias estructuras sonoras a partir de elementos a menudo reducidos.
Es a causa de eso que Sánchez Verdú recurrió a El arte de la fuga de Bach, cuyos cuatro primeros contrapuntos sirvieron de hilo conductor y de argamasa para el programa completo. Se trata de cuatro fugas simples elaboradas sobre un sencillo sujeto en re menor que sustenta toda la obra, ejemplo supremo del dominio de la ciencia contrapuntística por parte de Bach y de su talento demiúrgico. La presentación de las piezas en distintas formaciones instrumentales apunta al carácter no solo especulativo, sino también intemporal de una música que sirvió admirablemente a su objeto de encadenar el resto de la muy interesante propuesta.
Primero, una obra de uno de los maestros de Sánchez Verdú, Franco Donatoni, Etwas Ruhiger im Ausdruck, una pieza de 1967 construida sobre una de las Klavierstücke Op.23 de Schoenberg y que presenta en germen algunas características que el algecireño incorporará a su lenguaje: la depuración del trabajo textural, el gusto por lo fragmentario, por las perspectivas diversas de un mismo acontecimiento sonoro, una poética de la (de)construcción que vive en, de y por los límites.
Esa forma de indagar permanentemente en territorios inexplorados, de preferir los riesgos de lo desconocido a las seguridades de lo ya trillado caracteriza el trabajo artístico de Sánchez Verdú. Tanto en Tauromaquias, un tríptico escrito para violín, viola, cello, guitarra y clarinete que se estrenaba, como en las breves Hekkan (para quinteto de vientos), estreno en España, o Arquitecturas del límite, una work in progress que en esta presentación se cerró con las cinco primeras notas del sujeto bachiano de El arte de la fuga, el compositor español construye su música partiendo de células mínimas que, en el caso del número central de Tauromaquias llega a alcanzar un despojamiento casi absoluto, moviéndose con audacia entre el silencio y el ruido, planteando al oyente continuos desafíos, proponiéndole un juego que es uno de los más fértiles de la contemporaneidad y que consiste sencillamente en el ensanchamiento de los límites de la percepción.
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