Cultura

La llamada de la selva (del rock & roll)

  • 'Nocturama' abre su oferta de agosto con 'rock & roll' primitivo y 'surf' instrumental: Pelo Mono y Tiki Phantoms.

De pequeño, en la casa de su familia en Úbeda, Pedro de Dios, Perico para los amigos y compañeros de parranda, se tiraba en el sofá y se hartaba de ver películas con su padre, y con muchas de ellas, como El bueno, el feo y el malo y otras de ese palo, recuerda, se le ponían "los pelos de punta... pero de punta, eh". Con el cine llegó para él la fascinación por la música, en especial por el rock de aires western, por esas piezas ásperas, bañadas en bourbon y como pensadas para colorear en tonos apagados pantanos y caminos polvorientos. "Luego ya me te vas metiendo más; al crecer, lo normal, te pones a investigar. Y ves que desde los años 20 hay música donde no hay rastro de voz y que compone todo un género. No es que tenga nada en contra de las canciones que se cantan, me gustan... pero prefiero la música instrumental porque te da más libertad para imaginar, tanto a la hora de escucharla como a la hora de hacerla". 

 

Esa pasión, en su caso, se ha concretado en numerosos proyectos, porque él nunca ha sido "de los que tienen un grupo fijo y ya", dice este guitarrista que tras la disolución de su primer grupo en serio, Los Malignos, formó con dos amigos de toda la vida Guadalupe Plata, una banda que ha protagonizado una de las irrupciones más contundentes de los últimos años y con la que de hecho va a pasarse "todo el verano liado" en bolos por todo el país. Pero también se las compone para dedicarle tiempo a Pelo Mono, grupo nacido tras "una noche de parranda" en Granada -donde vive ahora- junto a Antonio Pelo Mono, batería cuyo mote de toda la vida sirvió para bautizar este dúo de rock instrumental que publicó el año pasado, con el sello sevillano Happy Place Records, su primer elepé. Con Pelo Mono -y con un grupo de gran afinidad, especialmente en la devoción por el surf rock, aunque más decantados también hacia la fiereza del punk: el cuarteto catalán Tiki Phantoms- abre esta noche Nocturama su programación de agosto en el décimo aniversario del ciclo, programado este mes, como es costumbre, por La Suite.  

 

El grupo comparte buena parte de su imaginario con Guadalupe Plata, comenzando por la inclinación natural hacia la oscuridad y la aspereza artesanal que son marcas de la casa, además de buena parte de las fuentes sonoras: el blues intoxicado, el country oscurecido, el surf y el rhythm & blues más turbios y por supuesto el garage y el rock & roll primitivo junto con ciertos ecos de música de películas de serie B. Pero hay también algunos elementos que diferencian a Pelo Mono de Guadalupe Plata, aparte del empleo de la reverberación como recurso expresivo central y de esas llamativas máscaras con las que aparecen en el escenario: de gorila la de Antonio, al mando de un set de percusión de batería, maleta y cubo de basura; y de no-se-sabe-muy-bien-qué la de él, a la guitarra y la pedalera de efectos. 

 

"Dejamos mucho campo abierto a la improvisación, las canciones no tiene por qué tener una estructura, ni vemos necesario tenerlo todo medido... Lo afrontamos como si fuera jazz, dejándonos llevar", explica Pedro de Dios, que no en vano ha incluido en el citado álbum -homónimo, titulado como el propio grupo- un tema, Mingus, que es una suerte de "casi versión" del I X Love incluida en su Mingus Mingus Mingus Mingus Mingus por el contrabajista, pianista y director de big bands, figura mayor del jazz al que el guitarrista adora por su concepción "tan loca" de esa música. "Además, lo bueno de hacer música instrumental es que no tienes que ser fiel a un estilo. Que nos apatece hacer un tema de mambo, lo hacemos; ¿darle un rollo como de pasodoble?, también; ¡y hasta  una cumbia si se tercia!", dice. "Lo que nos interesa, eso sí, es que todo suena personal, con personalidad... no, mejor: con carácter. Y oscuro, sí, siempre oscuro y un poquito malsano, pero no sabría decir por qué... Es como los sabores, ¿no?, lo que te gusta, te gusta. Nunca me ha atraído ese puntito happy flower o arriba la peña, uy no, ese rollo me resulta hasta repugnante. Lo oscuro me gusta, es tan natural como eso".

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