Cultura

Un medievo imaginado

  • En su formación de dúo, el conjunto Eloqventia, que fundó el flautista leonés Alejandro Villar en 2009, se presenta discográficamente en el sello Cantus con 'Danzas imaginarias'.

Danzas imaginarias. Eloqventia. Cantus.

"Estudié flauta de pico en el Conservatorio Superior de Salamanca, y luego me perfeccioné con algunos profesores de forma privada. No hice posgrados. He trabajado con especialistas como Pedro Memelsdorff, Kees Boeke y, sobre todo, Pierre Hamon, que es quien más ha influido en mi tratamiento del repertorio medieval". Quien así habla es Alejandro Villar (León, 1976), profesor en el Conservatorio de Gijón y fundador en el año 2009 de Eloqventia, un conjunto dedicado a interpretar música de la Edad Media.

"A nivel académico, el grueso del repertorio de la flauta dulce está enfocado al Barroco pleno y luego, y en menor medida, al Renacimiento. Como intérprete colaboro con Forma Antiqva y otros grupos similares haciendo música de los siglos XVII y XVIII. Pero en las programaciones de ciclos superiores se está introduciendo cada vez más la música medieval. Me acerqué a este repertorio al empezar a trabajar con esos profesores que cité antes. Fundé Eloqventia porque quería ofrecer mi visión personal de esta música, un planteamiento que yo no terminaba de encontrar en los grupos que conocía."

"Para el debut discográfico, que hacemos en el sello Cantus, toco en dúo con el percusionista David Mayoral, pues creo que es la propuesta más original e innovadora del grupo, la que mejor nos define, por la que más se nos conoce. La idea era reivindicar el repertorio medieval, que sigue siendo muy desconocido y, por este motivo, está injustamente infravalorado. Al contrario de lo que se hace muchas veces, para materializar la idea de este programa en un disco fue necesario un rodaje de años. Muchas horas de trabajo, muchos conciertos. Antes de grabar lo paseamos por festivales y ciclos en Sevilla, Madrid, Santander, Berlín, Postdam… Sin todo ese trabajo previo habría resultado imposible alcanzar el grado de complicidad que el diálogo entre flauta y percusión necesita para que resulte natural y espontáneo. El disco es resultado de una larga maduración. Ahora seguimos haciéndolo en concierto, y nunca es igual. Este repertorio implica una recreación constante. A través de la improvisación y la ornamentación vamos introduciendo variaciones cada vez que lo tocamos".

"Cuanto más atrás en el tiempo nos vamos, más resbaladizo es el terreno de la interpretación musical, menores son las certezas y mayor es la especulación. Se precisa imaginación. De ahí el título del CD. Lo que hacemos son recreaciones de las líneas melódicas que se han conservado en manuscritos. Pero queríamos ofrecer también pinceladas de otras músicas que sonaban entonces en Europa, la sefardí, la andalusí. Podemos intuir que la música que se escucha hoy en el Magreb o en el Próximo Oriente puede ser heredera de la del Al Ándalus medieval, aunque con muchas influencias posteriores, pues el repertorio era de tradición oral y se anotó muy tardíamente".

"La estampida es la forma musical por excelencia del repertorio instrumental del medievo. Si ha quedado anotada en algunos códices se debe a su vinculación a la corte y porque seguramente tenía valores educativos asociados. Sobre que fuera o no una danza hay distintas teorías. Las francesas pueden adaptarse bien para acompañar el baile. Pero las italianas desde luego que no; son demasiado complejas para que tuvieran ese uso: sus cambios rítmicos, su lenguaje melódico lleno de cromatismos, sus saltos interválicos nos hablan más de una música de cámara".

"Las nuevas generaciones de intérpretes de música antigua han superado ese rigor con el que hace años se abordaban determinados repertorios, marcados por preceptos musicológicos preestablecidos y rígidos. En el caso concreto de la música medieval, las certezas son mínimas. Vamos buscando una interpretación que nos convenza, que nos divierta. Partimos por supuesto de las fuentes y tenemos en cuenta la iconografía, pero también ahí nos encontramos con asuntos problemáticos, situaciones ambiguas: en una miniatura de las Cantigas de Santa María aparece una mujer tocando una darbuka que se ha colocado sobre el hombro; hoy, ningún percusionista del mundo la tocará así, porque el instrumento pierde estabilidad. Es sólo un ejemplo de que lo esencial en la música aparece con la experimentación y la práctica. La música es un arte vivo."

"Tratamos de aprovechar todas las posibilidades que nos ofrecen nuestros instrumentos, que son réplicas de los de la época. El aficionado puede escuchar distintos tipos de flauta, incluida una flauta doble, instrumento que desapareció en la práctica después del siglo XIV, una flauta de bambú, apropiada para la música oriental, y un germshorn, que no es otra cosa que una flauta fabricada en un cuerno de buey, un tipo instrumental que sobrevivió hasta el siglo XVI, cuando había incluso consorts. También toco una zanfoña medieval, réplica de la de las Cantigas de Alfonso X. En cuanto a la percusión, David utiliza distintos tipos de panderos, panderetas, darbukas, tamburellos, cascabeles y un dulcimer o santur, una especie de salterio oriental… Es un programa que gana mucho con una perspectiva visual. Invito a todo el mundo que tenga ocasión a que lo vea en directo".

"Plantear el programa a dúo ya es una apuesta arriesgada. Tratamos de conseguir una gran variedad temática y tímbrica, jugando mucho con las combinaciones instrumentales y eligiendo los instrumentos en función del origen y las características de cada pieza. El objetivo es eludir la monotonía que alguien podría asociar a una formación tan reducida en una música que se define por sus rasgos comunes e incluso repetitivos. Se ha entendido siempre que este era un repertorio simple, porque algunas danzas y melodías parecían muy sencillas, y por ello las abordaron grupos amateurs o conjuntos que no tienen nada que ver con el movimiento historicista; muchos de ellos procedían del folk y lo que hacían era adaptar las melodías a su propio lenguaje. Y eso tampoco está mal. En el fondo es cierto que no dejan de ser melodías tradicionales, y hay que convenir en que la música tradicional nos aporta muchos datos sobre la forma de tocar. Pero nosotros no partimos de ninguna escuela concreta. Creo que la gran diferencia de nuestras versiones está en el diálogo que planteamos entre la percusión, que no aporta sólo la base rítmica, sino que juega un rol de solista, y la flauta; nos hablamos de tú a tú".

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