Olga Pericet: "El flamenco no es para guiris, pero sí es para guiris: es para todo el mundo"

La coreógrafa y bailaora cordobesa tiene el maravilloso reto de homenajear a Carmen Amaya y la mítica Carmencita en la XXV edición del Flamenco Festival de Nueva York los días 14 y 15 de marzo

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Olga Pericet durante su obra 'Rosa, metal, ceniza'.
Olga Pericet durante su obra 'Rosa, metal, ceniza'. / Javier Fergo

Dotada con un don natural para la transformación, Olga Pericet (Córdoba, 1975) viaja con su baile a través del tiempo, las estéticas y los cuerpos: de las propuestas más vanguardistas a los albores del flamenco, de una figura vibrante como el rayo a la delicadeza de la escuela bolera; y de ahí, cual Jonás, hasta las entrañas de una guitarra en La Leona. Por todo ello, no sorprende que el Flamenco Festival de Nueva York le haya encargado evocar el espíritu de Carmen Amaya (una vieja conocida para Pericet) y el de Carmencita, la primera figura humana en moverse frente a una cámara de cine, nada menos que bailando unas peteneras. Con el recuerdo espectral de estas dos figuras imprescindibles, la cordobesa regresa a la Gran Manzana, donde le adoran, para revalidar la historia de amor de la ciudad del Hudson con los grandes nombres de lo jondo, de hoy y de siempre.

Pregunta.A usted se le cataloga de vanguardista, pero le apasionan los orígenes de lo jondo, lo que a veces se llama "pre flamenco".

Respuesta.Sobre todo en los últimos siete años, cuando comencé la trilogía La Leona, sobre la primera guitarra construida por Antonio de Torres, y desde ahí empecé a ver que en la historia de los inicios del flamenco había muchos huecos, muchas leyendas, pero nada consistente. Cuando comencé a interesarme por esa época descubrí maravillas y ahí basé parte de mi creación, en esos huecos fascinantes…

Al principio mis espectáculos giraban sobre quién era yo, pero después, esas cosas empezaron a resultarme bastante naif, “¡que para eso ya está el psicólogo!”

P.¿Qué huecos inexplorados ha ido encontrando en esa aventura a los antecedentes del flamenco?

R.Lo que me resultó muy interesante es ver que piezas como la soleá de Arcas, o las peteneras, u otras piezas pertenecientes a un repertorio de escuela bolera; realmente fueron primero canciones hechas por guitarreros; y es eso precisamente (si podemos decirlo así), el inicio de nuestros sonidos del flamenco. Atendiendo a la historia de la primera guitarra de Antonio de Torres, La Leona, entendí que él aportó una solución técnica con ese instrumento, y que de ahí surge toda una sonoridad que hoy identificamos inmediatamente como flamenco. [...] Eso quiere responder a una pregunta inicial: ¿de dónde viene nuestra identidad musical?

P.Parece que plantea sus obras como preguntas, más que como una exhibición o espectáculo. 

R.Pienso que la creación empieza desde la pregunta. Al principio mis espectáculos giraban sobre quién era yo, pero después, esas cosas empezaron a resultarme bastante naif, “¡que para eso ya está el psicólogo!” pensaba [ríe]. Ahora mi método de creación es profundizar en cosas externas que me llaman la atención. 

P.¿De ahí la necesidad de "habitar" otros cuerpos?

R.Mi impulso de ir hacia otros cuerpos creo que se inició en Pisada, cuando empecé a entender cómo la religión o las costumbres podían limitar a la mujer y al ser humano. Con esas costumbres que a veces son preciosas, pero también limitantes. Después me fui a otro cuerpo, nada menos que al de Carmen Amaya, abordada desde su mente, desde la huella que ha dejado. Más tarde me introduje en La Leona, que no era una trilogía de guitarra, que realmente era una trilogía de nuestra cultura. 

P.Usted, como integrante de la escena contemporánea del flamenco, ¿podría decirme cómo se comporta nuestro arte en esos circuitos internacionales? 

R.Ahora todo está muy globalizado, todo se trasmite y contagia más; desde las modas de iluminación a los vestuarios. El flamenco ya no es un eslabón apartado; ahora ha entrado en un mundo escénico que cada vez lo vuelve más plástico, más abierto. Yo ando más por ahí, porque aunque cuentes desde el flamenco, las estéticas, las formas y la reflexión no dejan de estar pegados a lo que socialmente y culturalmente somos cada cual. 

P.Sin embargo, en el Flamenco Festival de Nueva York tendrá la tarea de mirar hacia la tradición en las figuras de dos artistas que ya triunfaron allí: Carmen Amaya y Sabicas. 

R.Voy acompañando a tres guitarras maravillosas como las de Antonio Rey, Álvaro Martinete y la dirección y guitarra del maestro Gerardo Núñez. Voy a ir sin nada: mi traje y el concepto sobre ese cuerpo de Carmen Amaya, por supuesto no imitándola porque eso es imposible. Vuelvo a ella con el acompañamiento de esa música maravillosa del gran genio de Sabicas, de la mano de estos tres músicos maravillosos. Así que voy como desnuda, pero a la misma vez muy armada. 

P.Al día siguiente otro encuentro con la historia en un lugar emblemático: bailará frente al retrato de la mítica Carmencita en el Metropolitan Museum of Arts, ¿qué sensaciones le produce su figura?

R.Es fascinante que sea ella la primera imagen grabada en cine, justo una bailarina española bailando español; eso nos ayuda a combatir muchos prejuicios sobre nuestra danza. En esas imágenes mudas lo que hace ella es una danza de escuela bolera, así que lo primero que hice al aceptar el encargo fue contactar con mi familia, porque tengo la suerte de que los Pericet son grandes maestros de la danza española, y con ellos he ido juntando mucha información, mezclando elementos (el cine, la danza, el flamenco), pero aún estoy por decidirme [ríe]. Lo que tengo claro es que quiero hacer algo sencillo para poder conectar con ella. 

P.Como Carmencita, cuenta con un público fiel y excelentes críticas en el circuito internacional, ¿a los flamencos les sigue sentando bien el extranjero? 

R.Pienso que trabajar en el extranjero nos sirve para saber lo que importa nuestro arte, para valorarlo más, porque aquí no se valora lo suficiente. [...]. El flamenco no es para guiris, pero sí es para guiris: es para todo el mundo. Realmente fuera es donde más se programa, donde más lo demandan, y donde a veces se entiende más… Al ir fuera, te das cuenta que allí no solo conocen la historia del flamenco, sino que además entienden lo que está pasando en la actualidad y lo acogen de maravilla.

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