Mi padre era un espía

Crítica 'La fría luz del día'

Henry Cavill, en el filme.
Henry Cavill, en el filme.
Manuel J. Lombardo

17 de abril 2012 - 05:00

La fría luz del día. Thriller, EEUU, 2012, 93 min. Dirección: Mabrouk El Mechri. Guion: Scott Wiper, John Petro, Richard Price. Fotografía: Remi Adefarasin. Música: Lucas Vidal. Intérpretes: Henry Cavill, Sigourney Weaver, Bruce Willis, Joseph Mawle, Caroline Goodall, Verónica Echegui, Óscar Jaenada.

Aquí saludamos con cierto entusiasmo la anterior película del director francés Mabrouk El Mechri, JCVD, una divertida y entretenida parodia del cine de acción a costa de la expiación pública de un Jean-Claude Van Damme renacido de sus cenizas como juguete roto de la industria del entretenimiento mamporrero.

Mabrouk se mostraba entonces como un aplicado manierista del género policiaco con un plus de autoconciencia juguetona que ahora, en su siguiente filme, clásica producción norteamericana runaway rodada entre Ibiza y Madrid (a dos pasos, por lo visto), se torna mero producto de serie B de usar y tirar sin más afán que el de demostrar ciertas habilidades pirotécnicas como orquestador de escenas de acción, persecuciones de coches y tiroteos a diestro y siniestro.

Poco más nos ofrece esta disparata historia de agentes secretos de la CIA (Bruce Willis y Sigourney Weaver en horas bajísimas) enfrentados al Mossad, altas traiciones, secuestros y vástagos de madres distintas (el geyperman Henry Cavill y nuestra Verónica Echegui) lanzados al heroísmo familiar envueltos en un delirante e inexplicable enredo por las plazas, callejuelas, azoteas, parques y monumentos conocidos de un Madrid que pareciera trazado por un urbanista fumado.

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