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Cultura

El papel de la mujer en la religión

  • El teólogo Juan José Tamayo Acosta analiza la situación de inferioridad femenina en el mundo espiritual

La discriminación que tradicionalmente ha sufrido la mujer en la práctica totalidad de las religiones a lo largo de la historia ha sido el tema central del curso Religión, género y violencia, que ha dirigido durante esta semana el doctor en Teología Juan José Tamayo Acosta. "La religión se lleva muy mal con las mujeres, mantiene una relación conflictiva, a pesar de que ellas han sido siempre su público más fiel y las encargadas de la educación religiosa, debido a su estructura y a su organización patriarcal", señaló ayer el teólogo.

Según Tamayo, los tres aspectos principales de discriminación son "la doctrina, la organización y la experiencia, donde ellas siempre han estado excluídas". En cuanto a la doctrina, "los textos están elaborados en un lenguaje patriarcal", con el claro ejemplo de la Trinidad, "donde los tres personajes son masculinos". La organización discrimina a las mujeres, "especialmente en las religiones monoteístas, siendo el judaísmo el movimiento religioso en el que más se ha avanzado últimamente", continuó Tamayo. Finalmente, "la experiencia religiosa del varón siempre ha sido el ejemplo a seguir, mientras que a las experiencias femeninas de este tipo han sido consideradas siempre alucinaciones", prosiguió el teólogo, quien añadió que "los castigos para las místicas siempre han sido más numerosos y mayores para las iluminadas que para los iluminados".

Tamayo señaló que si la religión cristiana no acomete un cambio en su estructura patriarcal, el siglo XXI será el del abandono de la mujer. "En el siglo XIX el cristianismo perdió a los trabajadores, en el XX a los intelectuales y a los jóvenes, y en el siglo XXI las mujeres desaparecerán de la religión por propia convicción, porque reconocen que su papel no tiene que estar supeditado a esta estructura patriarcal".

A pesar de la influencia de la religión, Juan José Tamayo indicó que una sociedad laica no tiene por qué ser garantía de igualdad entre hombres y mujeres, "y uno de los casos más claro en la historia es del de la Revolución Francesa, ejemplo claro de laicismo donde las mujeres continuaban en situación de inferioridad".

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