“El periodismo es nadar en una piscina, y la literatura es hacerlo en mar abierto”
Emilio Alfaro | Periodista y escritor
Emilio Alfaro Martínez (Mendigorria, 1955) ha desarrollado su trayectoria profesional en el mundo del periodismo. En su paso por grandes medios de comunicación se encuentra su labor en El Correo (edición Álava) como redactor de información municipal y, posteriormente, de temas políticos, una actividad que años más tarde también desarrollaría en El País. También fue nombrado director de Gabinete de Prensa del Gobierno vasco presidido por el lehendakari José Antonio Ardanza (1985-87). Ya en su jubilación, la vocación literaria ha tocado su puerta y se estrena en el mundo editorial con Amar, matar.
–Es curiosa una historia de amor dentro de tanta muerte. Bajo mi punto de vista, una de las virtudes de Amar, matar es que humaniza al terrorista.
–En la novela yo no he querido explicar lo que fue el problema del terrorismo vasco, yo lo que quise fue hacer literatura. Tenía una idea muy germinada en la cabeza que no paraba de rondarme. ¿Qué pasaría si un terrorista se enamorara de la mujer de una de sus víctimas? Quise hacer una novela que se entendiera tanto en España como en Estados Unidos o en Japón. Reconozco que la idea es un poco extrema: que un asesino busque a una viuda para buscar la redención y, en lugar del perdón, encuentre el amor, es un planteamiento muy extremo. Ese fue el desafío.
Efectivamente, hay una faceta en la que todas las personas, aunque tengan los comportamientos más aberrantes, son humanas. Entonces, ¿es posible amar después de haber matado? ¿Qué pensarán esas personas en sus noches? Muchas veces la ideología fanática, que es la que lleva a matar, oculta esas cosas, esas inquietudes.
–¿Cree en la reinserción?
–Sí creo, pero es difícil. Cuando la ideología actúa como una especie de pantalla que deshumaniza al verdugo, es complicado. No creo que ningún terrorista de ETA reconozca que es un asesino patológico, pero, al final, matar por una idea es casi peor que matar por una necesidad, una pasión o un arrebato. Entonces, ¿es viable la reinserción? Sí, si se tiene la valentía de cuestionarse todas las creencias y lo que se ha hecho.
En el caso de Luke, el protagonista de la novela, por un lado tiene la lucidez de cuestionarse el pasado y sentir el arrepentimiento que le lleva a acudir a la víctima a pedirle perdón y a poner su destino en sus manos, pero le falta la valentía de no adoptar las consecuencias de sus actos, como podría ser pasar más años en la cárcel o perder el amor de la mujer de la que se ha prendado.
–¿Qué busca, realmente, Amar, matar?
–La novela pretende trasladar la emoción de los personajes a los lectores. Contagiar esa emoción y hacer que los lectores se planteen qué harían en su caso. Yo creo que si un escritor consigue eso, ya ha logrado mucho.
–Aunque ahora tenga su faceta literaria a flor de piel, su trayectoria profesional ha estado centrada en el periodismo. Después de tantos años, ¿cómo percibe los cambios que se están produciendo hoy en día en el gremio?
–El periodismo hoy lo percibo con cierta desazón. Por un lado tenemos una generación de periodistas mejor formados que nunca, pero por otro lado creo que se encuentra dentro de una crisis estructural muy grande en la que se han perdido los referentes.
–¿Qué tiene hoy el periodismo mejor que en su momento?
–Lo mejor que hay hoy son las posibilidades inmensas de informarse y de acceder a la información.
–Ahora, desde su experiencia, ¿es más fácil ser escritor o ser periodista?
–Son dos dimensiones distintas. Ser periodista tiene sus dificultades, que son acceder a las fuentes reales y trasladarlas de forma rigurosa; es buscar la inmediatez y la eficacia, y en la literatura se trabaja más con los sentimientos y con las historias, que también tiene su complicación. Siempre suelo decir que el periodismo es como nadar en una piscina en la que se conocen los límites, mientras que la novela es nadar en mar abierto. Lo bueno es que, al final, la función de los dos es comunicar algo a través de la palabra.
–Usted que ha trabajado eminentemente el papel, ¿cómo ve la conversión al digital del periodismo?
–No sé qué futuro tiene el papel, pero sí pienso que, sea el formato que sea, lo imprescindible del periodismo es el contenido, las actitudes y la forma. La voluntad de contarle a la gente lo que sucede y con el filtro del periodista. El forma es lo de menos en el caso del periodismo, en el caso de la literatura, por ejemplo, creo que estamos hablando de algo diferente, y que al papel le queda mucho trayecto en el ámbito literario.
–Después de lanzarse al mundo literario, ¿quiere hacer carrera en él?
–Sí, de hecho estoy preparando mi segunda novela. No tiene nada que ver con esta otra, eso sí. No tiene fecha y estoy en proceso de escritura únicamente, pero estoy encaminado.
–¿Cómo ha sido la acogida de Amar, matar?
–Para haber sido publicado en una pequeña editorial, lógicamente, ante las grandes editoriales se ha visto un poco sepultado, pero, sin embargo, en las valoraciones estoy muy satisfecho: es mi primera novela, la he escrito con mucho respeto por la literatura. Creo que he sido un gran lector y que, de alguna forma, eso ha influido en las críticas.
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