Una pintura que descifra el misterio del toreo

Exposición

El pintor Pedro Serna inaugura la exposición 'Pintura taurina', que permanecerá abierta hasta el 28 de abril en la Caja Rural del Sur

Pedro Serna, junto a dos de sus pinturas taurinas.
Pedro Serna, junto a dos de sus pinturas taurinas. / Carmen Castellano
Gonzalo Gragera

12 de abril 2023 - 06:00

Zuloaga, Amalio García del Moral, Romero Ressendi. Son muchos los pintores que han dedicado parte de su obra al mundo de la tauromaquia. Es también el caso de Pedro Serna (Las Torres de Cotillas, Murcia, 1944), quien expone en la sede de la Fundación Caja Rural del Sur de Sevilla una muestra acerca de su pintura de temática taurina. En esta contemplamos instantes de una faena de Morante de la Puebla o de Rafael de Paula, dos de los toreros preferidos del artista, retratados desde un trazo sugerente, no demasiado definido en su contorno, muy suelto, que causa una lograda sensación de movimiento, de fugacidad y de misterio –tres sustantivos consustanciales al toreo-.

La pintura de Serna recuerda a la figuración de Carmen Laffón o de Ramón Gaya –paisano, amigo y maestro del pintor-. Son esos dibujos, o esas acuarelas, que procuran desentrañar un acontecimiento repleto de enigma y de emoción. Para ello, Pedro Serna toma la técnica de una pintura que opta por las imprecisiones en el retrato, porque es ese el único camino con el que alcanzar una precisión, una exactitud o una verdad en el terreno reservado al misterio. Sucede igual con la poesía. De hecho, son muchos los poetas que elogian la producción de Pedro Serna. Autores como Aquilino Duque, Fernando Ortiz, Eloy Sánchez Rosillo o Andrés Trapiello han dedicado palabras de admiración al pintor murciano. “Veo estas pequeñas acuarelas de Pedro Serna como algo vivo. Como trozos de pintura muy viva, no sólo muy sensible y muy hermosa. Son también paisaje estos del alma, mirados con un alma nueva”, escribe Trapiello.

Sensibilidad, elegancia, belleza. Son algunas de las etiquetas que podríamos añadir a la exposición Pintura taurina, de Pedro Serna; “el luminoso pintor”, tal como lo describe Felipe Benítez Reyes. El escritor gaditano afirma que Serna “nos regala una visión serena de la fiesta”, es decir, se fija en “su trama etérea y frágil”, en contraposición con “esa violenta exhibición”, que es por otra parte una de las características de las corridas de toros. Pero en estas Tauromaquias, Pedro Serna prefiere decantarse por momentos donde lo violento no es el elemento principal de la escena. Está presente la realidad del toreo –el estoque, la sangre, la muerte-, pero todo ello desde una estética muy cuidada, muy depurada.

Muchas de las acuarelas de esta exposición, confiesa el pintor, “fueron pintadas en el momento mismo en el que se estaba ejecutando una faena”. Así sucede con las obras dedicadas a Rafael de Paula, torero jerezano con el que Pedro Serna mantuvo una larga relación de amistad. Siguiéndolo por plazas de toda España, retratándolo en numerosas ocasiones –uno de estos retratos sirvió como portada a un libro de Felipe Benítez Reyes en el que se indaga en la forma tan personal del toreo de Rafael de Paula-.

“Paula me despertó el interés por la tauromaquia. Y fue muy amigo nuestro. Él es muy excepcional y tiene un algo especial que no he encontrado nunca. Su forma de torear es el misterio. Era maravilloso. Con Paula hasta he ido a ver a José Tomás en Jerez”, apunta Pedro Serna, quien añade que entre su pintura y la tauromaquia de Rafael de

Paula se establece un paralelismo: la técnica de la inspiración, la plenitud de una belleza breve, casi minimalista, que sin embargo contribuye a una fuerte experiencia sensorial.

Otro torero protagonista de la exposición es Morante de la Puebla, quien a su vez viene del linaje de Rafael de Paula, de Belmonte, de ese toreo que no tiene escuela, sino genio. Un toreo que ofrece una técnica llena de personalidad y de virtuosismo, de “los toreros que muchas veces vas a la plaza y no ves nada, pero de repente un día, el día que están inspirados, te hacen llorar”.

De Morante de la Puebla intuimos su silueta en una serie de dibujos donde está presente el estilo de Ramón Gaya. “Gaya fue un pintor excepcional, a quien también le gustaban los toros. También coincidimos en eso. Lo conocí en Murcia, con Manolo Fernández Delgado. A partir de entonces tuvimos muchísima relación”, apunta el pintor Pedro Serna.

La muestra Pintura taurina –que se podrá visitar hasta el próximo 28 de abril- se compone de trabajos que abarcan toda una trayectoria. Algunos recientes, de no más de dos años, y otros que sin embargo han cumplido ya la treintena –por ejemplo, un dibujo acerca del torero Julio Aparicio-. “La exposición la he seleccionado a través del tiempo, de cosas que he guardado y no he querido vender. Cosas que fueron casi mías”, declara Serna.

Pero además de Jerez o de Sevilla, Pedro Serna igualmente ha dibujado la Maestranza de Ronda, con un paseíllo de los tres toreros que figuraron en el cartel de una tarde de septiembre. Una obra muy cercana a la estética impresionista. Donde las formas tan sólo se intuyen, aunque estas digan mucho más que en el contorno definido, plenamente figurativo. Así ocurre también con picadores, con las gradas de las plazas de toros que Serna ha recorrido durante décadas, con el rojo intenso de los burladeros y con el amarillo despierto de la arena, con la manera en la que el torero toma el capote y lo acerca al toro, con la figura vertical del banderillero, captado en el momento en el que va a colocar las banderillas.

“Mis cuadros están hechos de manera que tratan de expresar lo que yo siento con los toros y con toreros determinados. Esa emoción especial. Todo ello desde un ambiente ingrávido, como un sueño”, describe Serna. “El trazo transmite la sensación de movimiento, de momento fugaz, de las cosas que sólo pasan en la plaza”, concluye el pintor.

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