Cultura

Una de 'psycho-killer' en adobo

  • El autor de la cuenta @Ranciosevillano en Twitter sale hoy del anonimato para presentar su novela 'El asesino de la regañá', un 'thriller' con las esencias de la ciudad

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Llega a la cita con una guitarra española y una divisa en el pecho: el famoso retrato de Silvio encendiéndose un cigarrillo con aire de abandono. Estamos en la calle Feria, entre Montesión y San Juan de la Palma, el tramo predilecto de la persona que se esconde en Twitter, para cuando lean esto sólo durante algunas horas más, tras la cuenta de @Ranciosevillano. "Es que es pornográfico ir a comprar el pan al Carrefour. Lo suyo es ir al ultramarinos ése -dice señalando hacia un local en la esquina de enfrente- y que de camino el nota te venda un paquete de arroz a 49 céntimos porque se le va a poner malo ya".

Poco antes de llegar al Vizcaíno, uno de sus santos lugares, se ha puesto en contacto con él la community manager de Inés Rosales. Que le regalan tortas de aceite para la presentación de su novela. Será hoy a las 20:00 en Dalí Copas (Av. Cardenal Bueno Monreal, 56), porque -lo diremos por si no es usted una de las más de 10.000 personas que leen al instante sus ocurrencias sobre la vida cotidiana y el imaginario popular de Sevilla y la compleja, por momentos laberíntica idiosincrasia de la ciudad- los bares son para él una cuestión capital.

Han pasado seis meses desde que escribió su primer tuit: "Montaditos o muerte". Empezó como una broma y se le fue de las manos. "Yo soy el primer sorprendido. Antes de acabar el día tenía ciento y pico seguidores, el segundo más de 300...", recuerda este irónico guardián de las esencias 2.0 sobre el comienzo de lo que ha acabado siendo uno de esos fenómenos impredecibles alimentados por la naturaleza misma de internet.

Y quién es él, ¿no? Por ahora sólo puede decirse que no es "una erasmus noruega"; que se crió en el distrito Sur y ahora vive en un barrio con "código postal de 41004 para abajo"; que sólo le gusta la Cruzcampo -"las demás cervezas no, de verdad"-; que Sevilla Este le resulta "desagradable"; que es periodista en paro -y adelantamos que ésta no será la revelación más sorprendente-; que perseguiría con una plaga de langostas a quienes practican o auspician "experimentos con la croqueta"; y que es un estudioso de los códigos secretos que operan en Pepe el Muerto, como la "liturgia del taburete": "Sólo se lo da a tres personas; sólo tres lo pueden tener, y el nota que ha estado sentado, cuando se va, le devuelve el taburete, que ahí cualquiera no se puede sentar. No es el único código secreto. Ese sitio es pura semiótica".

De esta clase de observaciones está hecha la novela, un thriller inspirado en las películas de psycho-killers que se titula El asesino de la regañá y la publica -y aquí irrumpe asunto delicado para la dialéctica de su alter ego- la editorial malagueña Seleer. "Hay un asesino rancio, de castellanos y rizos en la nuca, al que le gusta mucho un botellín y un queso en papel de estraza, y el hombre revienta y decide cargarse a modernos. Si sólo tiene un mérito, porque la novela es muy básica, diría que los detalles son muy reales. Ahora, que lo mejor es el final: las setas, vino de naranja, Luis Fabiano y pólvora. Hasta ahí puedo contar", explica este Sevillano Profundo, que a modo de epílogo ha incluido en el libro los mejores tuits enviados por sus seguidores y está convencido de que "quien lo lea por lo menos se va a reír".

A @Ranciosevillano le "dan coraje los modernos" pero no es un rancio old school. Y eso es algo fundamental para entender su delirante activismo. "Se trata de hacer las cosas con sentido. Decir Soho Benita es una estupidez: es que es la Alfalfa. Ser moderno por ser moderno es absurdo. Igual que ser rancio por ser rancio. Antes parecía que había algo peyorativo cuando se hablaba de nuestra identidad, y yo creo que todo esto es un poco pendular porque hemos pasado de querer ser los más modernos y echarle cuantas más cosas al gin-tonic, mejor, que parece que va uno a beberse una ensaladilla, a irnos a Pepe el Muerto".

"Aquí hay mucho ingenio, lo que pasa es que está escondido detrás de un botellín. Pero si se aplicara a los negocios, aquí la gente sería Steve Jobs. El problema es que muchas veces se enfoca sólo a la pamplina. Tú en Madrid, por ejemplo, le dices a un colega: tengo una idea; y te responde, pues vamos a hacerlo. Aquí te dicen: illo, eso es una paranoia, vámonos al Salvador. Sevilla es muy estimulante pero a la vez te corta las alas", explica sobre su relación con la ciudad este irredento de Silvio: "Soy del Sevilla y le hago una canción al Betis, y capillita, pero rockero. Hombre, claro: ¡es que las personas somos así! A mí me da mucha pena cuando conozco a alguien y ya sé lo que va a opinar siempre sobre todo. Me gustaría que Sevilla fuera más abierta, sí".

El fin de su anonimato no será el de su aventura editorial. "La idea es hacer una trilogía si a la gente le gusta El asesino de la regañá". La Feria y el Rocío serían los escenarios aún más concretos de esa suerte de malo de Seven de sevillanas maneras. "Lo mismo estoy contando ya más de la cuenta. Pero es que igual no es un asesino solo, igual es... una cosa que hay por debajo. ¡Lost en Pío XII!", dice entre carcajadas. "¿Como si uno de la serie hubiera nacido en Rochelambert? Pues así".

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